Vulnerabilidad energética

En nuestro país, aún no asumimos conciencia plena y en toda su magnitud de la gravedad de la actual coyuntura, ni por parte del gobierno ni de los particulares

Las alzas y vaivenes en el precio internacional del petróleo y, consecuentemente, de los fletes de transportarlo a las naciones consumidoras -además del alza en los diversos subproductos del “oro negro”, consecuencia directa del más reciente ciclo bélico en el Medio Oriente-, de nueva cuenta, evidencia el grado extremo en que impacta, tanto a nivel macro como micro, las economías del mundo.

Se ha afirmado correctamente que aún si la actual guerra llegara a su fin el día de mañana, no será inmediatamente que se alcance el punto de equilibrio en el precio del crudo, retornando a su nivel previo al conflicto armado que ya cobra miles de vidas (la mayoría civiles), destrucción masiva de infraestructura amen de tensiones latentes que hoy quedan evidenciadas en el equilibrio precario de las relaciones internacionales cada vez más tensadas, incluso, entre naciones inscritas en organizaciones, alianzas y bloques ofensivos y defensivos, tal el caso de la OTAN, forjada con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial al iniciarse la Guerra Fría y la división del planeta en áreas de influencia de las dos superpotencias.

En nuestro país, aún no asumimos conciencia plena y en toda su magnitud de la gravedad de la actual coyuntura, ni por parte del gobierno ni de los particulares. Continuamos viviendo cual si estuviéramos en bonanza, en época de vacas gordas, sin poder y/o querer hacer frente a la severa crisis económica actuando en consecuencia.

Los ajustes hasta ahora implementados por el sector público resultan insuficientes; para el caso, el otorgamiento de subsidios a los precios del diésel y gasolina regular.Se requiere de acciones más decisivas y de mayor peso, empezando por una reforma tributaria equitativa que grave proporcionalmente a los sectores con mayores ingresos anuales, decretar la prohibición de importar vehículos chatarra, ineficientes en el ahorro de combustible y altamente contaminantes, implementar controles rigurosos respecto al desplazamiento de la flota vehicular estatal, eliminar aires acondicionados de las oficinas públicas, reducción de salarios, dietas y viáticos de los mandos superiores de la burocracia, suprimir actos protocolarios innecesarios, otorgamiento de incentivos fiscales tanto a la inversión extranjera como local que estimulen la generación de empleo sea a tiempo completo o parcial.

El diversificar las fuentes de generación de energía, especialmente solar, debe ser abordado a la brevedad si es que se desea no depender indefinidamente de petróleo para el abastecimiento energético.No es aceptable apostar por el crecimiento del sector informal de la economía, desprovisto de seguridad y estabilidad social y material.

Convocar ahora mismo a los distintos sectores productivos y sus organizaciones resulta urgente, a fin de coordinar esfuerzos e implementar políticas consensuadas, de obligatorio cumplimiento para las partes.

Alcanzar consenso entre capital y trabajo para establecer el nuevo salario mínimo, concluir el impasse entre médicos y la Secretaría de Salud, aprobar la legislación que incremente la severidad del Código Penal vigente respecto a la delincuencia, requieren de acciones inmediatas que no pueden ni deben posponerse para un eventual mañana.

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