24/05/2024
01:43 AM

Sin sesgos

    La tormenta diplomática desatada a raíz de los hechos acaecidos en la embajada de México en Quito ha dejado traslucir cómo cada uno de los gobiernos de la región reacciona de manera distinta de acuerdo con sus intereses o de las posturas ideológicas a las que se han afiliado. La acción de la policía ecuatoriana en este caso no es precisamente loable, pero hay que conocer un poco más de leyes y tratados internacionales y la coyuntura interna que llevó al gobierno de Noboa a tomar la decisión de capturar al exvicepresidente dentro de la legación diplomática, aunque se tenía la certeza de que habría reacciones de todo tipo tanto dentro como fuera de Ecuador.

    Entre las declaraciones a favor y en contra de la audaz decisión tomada por el gobierno ecuatoriano, hay algunas que llaman más la atención porque proceden de mandatarios que han actuado de manera totalmente reprobable de cara al Derecho Internacional y que carecen de moral para juzgar con tanta dureza al Estado sudamericano en el que se han dado estos hechos. Además, no puede ignorarse el papel de la diplomacia mexicana que, durante décadas, se comportó de manera ejemplar y vivió de modo radical en principio de no intervención en los asuntos de otros Estados, pero que, últimamente, parecía estar en contubernio con el expresidente Correa y sus adláteres y daba protección a individuos que antes que perseguidos políticos habían sido considerados por la justicia ecuatoriana como delincuentes comunes, por alta que haya sido antes su investidura.

    En el caso concreto de Nicaragua, da pena que el señor Ortega juzgue como lo ha hecho, porque hace falta tener muy mala memoria para recordar lo que él hizo con la embajada de Taiwán o con las oficinas de la OEA en ese país. Además, en Nicaragua han encontrado refugio fácil exgobernantes salvadoreños y funcionarios hondureños con cuentas pendientes en esas naciones. Tampoco tienen solvencia un Maduro o un Morales porque claro está que solo buscan deslegitimar a un gobierno electo democráticamente y que no forma parte de los foros con los que ellos comulgan.

    Rasgarse las vestiduras, al más clásico estilo farisaico, solo pone en evidencia que hay unas directrices marcadas claramente por la izquierda regional, y para entenderlo basta observar qué países son los que más se han dado golpes de pecho y han llamado, incluso, a México a declararle la guerra a Ecuador.

    Y, mientras el refugio diplomático sea utilizado para proteger a delincuentes, mayores riesgos habrá de que esta historia se repita.