El descuido de los adultos y la aparición de variantes más contagiosas, ha puesto en peligro a los menores que ahora también forman parte de las estadísticas de hospitalizados y de muertes. En Honduras ya se reportan niños contagiados del covid-19, que van desde recién nacidos a los 17 años.

Y el tema no es si los niños regresan o no a las escuelas -un asunto que sigue provocando polémica- sino cómo hacer cumplir los protocolos para mantenerlos protegidos en las aulas y, lo más importante, si los padres están teniendo conciencia al cuidar a sus hijos en casa y cuando salen. El mal ejemplo que les damos cuando no hacemos uso de la mascarilla y cuando nos negamos a vacunarnos, esa falta de conciencia no nos permite avanzar hacia la salida de esta agotadora pandemia.

Para quienes aún no lo creen, es real: los niños ya están en peligro. El coronavirus los alcanzó. ¿Qué más esperar para ir a vacunarse, hacer uso de protector facial y aplicar las recomendaciones de distanciamiento entre personas y lavarse las manos?

Como lo hemos repetido en esta columna, la vacuna no es solamente una opción individual, sino un acto de solidaridad, de responsabilidad con la familia, compañeros de trabajo y con la comunidad en la que interactuamos. Ahora se ha vuelto una decisión clave cuando ya sabemos que el virus afecta a los menores, a sus hijos, a los hijos de sus amigos, de sus vecinos, porque los menores están en riesgo de contagio.

Expertos de todo el mundo han coincidido que este es uno de los momentos más riesgosos para los niños, mientras los gobiernos se preparan con protocolos sanitarios y medidas para mantenerlos a salvo del virus y sus variantes, como la delta que es más contagiosa. Que los adultos no bajemos la guardia es prioridad en estas semanas cuando hay escuelas que se preparan para ofrecer clases semipresenciales, un paso importante para el futuro de la educación.

Según informes periodísticos, desde que en Honduras se comenzó a expandir el covid-19, se han sumado unos 28,000 casos positivos de menores, de ellos el 54% son niños y 46% niñas. De todos estos casos, unos 18,000 (64%) son adolescentes de 12 a 18 años, otros 7,000 (23%) son niños de entre 6 y 11 años, mientras 4,000 (13%) son menores de 5 años. Los médicos advierten que, si el menor presenta síntomas de gripe, como escurrimiento nasal, fiebre, tos seca, cansancio o dolor de cabeza, debe llevarlo de inmediato a un centro de asistencial o a su doctor porque puede complicarse con dolores abdominales o la dificultad para respirar.

Aunque, igual que los adultos, hay menores que pueden resultar asintomáticos. La pandemia no ha terminado. Hay que seguir protegiéndose, enseñar y alentar a los niños a usar mascarilla y atender los protocolos sanitarios. Mientras la vacuna no llegue a todos, esas medidas deben mantenerse.