Son tantas las advertencias que ya parecen caer en saco roto, pero la realidad, la cruda y dolorosa realidad, está ahí, de manera que solo la necedad y el veneno del sectarismo político impiden ver lo que está ante los ojos, lo que sacude inútilmente los oídos y lo que impide actuar con racionalidad y decencia en pro del bien común, que en estos días tiene como prioridad la vida, la salud.

En el inicio de la pandemia se regaron voces, al más alto nivel, por el costo en salud de los ancianos, sobre los que se dijo que ya habían vivido y debieran dejar espacio a las jóvenes generaciones, por ello, con lenguaje eufemístico, el consejo rozaba aligerar su paso al otro mundo. Ahora, la ruleta da vueltas y quienes eran calificados inmunes son también víctimas.

“Es necesario que los padres estén alertas”, es el consejo, reclamo de las autoridades de Salud, ante el aumento de la circulación del covid, en nueva variante no confirmada oficialmente, que ataca a niños y jóvenes con mayor incidencia de casos graves.

Aquello de que el virus no afecta a los pequeños y jóvenes se ha convertido en una trágica trampa por el comportamiento de los adultos, de los padres, quizá ya vacunados y, por tanto, con actitud de feria y fiesta en actividades diarias. “Estamos trabajando para vacunar a un buen porcentaje de la población… pero olvida que el virus se halla alrededor y eso nos puede traer una consecuencia muy grave”.

El señalamiento directo es para los padres, ambos dos, como dirían en el pueblo, pues no solo la madre, que suele estar más cerca de sus hijos, es la responsable. También el padre con el consejo y, sobre todo, con ejemplo de honestidad y responsabilidad habrá de asumir las consecuencias de la pandemia en la familia “porque estamos en riesgo”.

Más vale prevenir que curar, es el clásico consejo que no ha calado en muchos hondureños. En tiempos de pandemia adquiere una dimensión extremadamente dramática, pues el curar debe ser sustituido, según nos muestra la experiencia diaria, por morir con una dimensión universal, tal como se refleja en porcentajes y cifras.

No es para infundir pánico, pero con alza en contagio, como el que está ocurriendo en nuestra ciudad, es inmensamente mayor el peligro para los menores. Uso de mascarilla, a los dos días se habrán acostumbrado, lavado frecuente de manos y distancia, que en ello será más complicado. Prevenir es mejor que curar…