Los pobladores de la comunidad Río Frío, sector de Abisinia, Tocoa, Colón, ofrecen un hermoso y aleccionador ejemplo de esfuerzo colectivo, sin esperar que pueda o no llegar la presencia gubernamental para construir un vado colocando alcantarillas con fondos propios, ante la cierta posibilidad de quedar incomunicados durante la estación lluviosa, que ya provoca inundaciones y pérdidas en distintos puntos de la geografía patria.
Hasta ahora han construido alrededor de 70 metros de vado con alcantarillas, que permiten el poder transitar con unidades vehiculares para transportar personas y productos agropecuarios.
Esta iniciativa recuerda otras realizadas anteriormente: la de los habitantes de Amapala para conectar la isla del Tigre con tierra firme mediante rellenos; la promovida por los compatriotas de Roatán cuando el huracán Mitch dejó incomunicados distintos departamentos con el Gobierno central, lo que los obligó a buscar ayudas y adquirir materiales de construcción en los puertos sureños de Estados Unidos.
En ambos casos fueron los isleños quienes decidieron asumir la participación autónoma, entendida como el ejercicio real del poder por parte de los ciudadanos en asuntos que les competen y afectan sus vidas.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) la define como “la acción o las acciones mediante las cuales diferentes actores sociales, unidos por un interés común y de manera autónoma, formulan y realizan sus propias demandas y proyectos”, lo que implica la inserción activa, directa y creciente de los ciudadanos en la solución de sus problemas específicos, sean estos económicos, sociales, educativos, culturales, políticos que inciden en sus existencias.
Para ello deben previamente organizarse, debatiendo públicamente en cabildo abierto, patronatos, juntas de desarrollo, los pros y contras, los recursos humanos y materiales de que se dispone, las opciones existentes, hasta alcanzar consensos colectivos exentos de imposiciones, respecto a cuáles son sus necesidades prioritarias y las estrategias para implementarlas.
En otras palabras, la democracia local como ejercicio práctico de la aspiración humana de ser dueña de su propio destino, mediante la colaboración y participación conjunta, en un aprendizaje interactivo de análisis de los problemas, discusión de prioridades, posibilidad de consensos, de manera consensuada y transparente.
La exclusión social tradicional va dando paso a la integración participativa desde las bases, abriendo espacios que canalizan de manera constructiva distintas demandas colectivas.
Actualmente, la participación es considerada uno de los cinco pilares fundamentales del desarrollo humano sostenible, junto con la equidad, productividad, seguridad humana y sostenibilidad, junto a la gobernabilidad, buen gobierno y sociedad civil.
El contar con libertades y garantías legales, capacidades individuales y colectivas, objetivos comunes, constituyen condiciones para la participación, sin ningún tipo de restricciones, fortaleciendo las capacidades para que esas libertades se ejerzan de manera libre y transparente.
Así, cada persona se convierte en verdadero actor de la vida social y política, previa satisfacción de necesidades básicas: alimentación, salud, vivienda, educación, ingresos.