22/05/2024
01:35 AM

Hicieron historia

    Más que cantidades y porcentajes, sobre los que habrá diversas interpretaciones en el mundo laboral, la rápida convergencia en las negociaciones para llegar a un acuerdo y el período de vigencia del mismo han sido saludos como hecho histórico en la vida nacional y no han faltado voces aludiendo a un buen augurio de los cambios necesarios y urgentes.

    Sobresale que la parte gubernamental quedó en la sombra, olvidada, lo cual refleja que el protagonismo, como siempre debe ser, recayó directa y exclusivamente en los agentes productivos, cuyos delegados han de crear siempre acercamientos para resolver las diferencias y las confrontaciones en la negociación del salario mínimo y en los problemas labores.

    Cercanos están aún aquellas otras veces en que ni empresarios ni trabajadores quedaban a gusto con la decisión del árbitro, muy superior a las posibilidades de unos y muy baja para las necesidades de otros, en quienes el costo de la vida reducía los ingresos a la permanencia en niveles de subsistencia.

    Otra novedad, sumamente beneficiosa para la economía nacional y para la creación de oportunidades de empleo, mediante la inversión interna y extranjera, es la aceptación de los aumentos para los próximos tres años, eliminando así la inestabilidad e inquietud en las pequeñas y medianas empresas que ya pueden contabilizar los gastos de planilla y ajustar los egresos a los ingresos con visión de las ganancias.

    Los altos índices de desempleo siguen golpeando duramente la economía personal y familiar de muchos hondureños, tal como se refleja en el acelerado y constante aumento del comercio en las calles, de la denominada economía informal a la cual se acogen, como clavo ardiendo, jóvenes y adultos para la obtención de ingresos con los que atender las necesidades diarias.

    El incremento, de acuerdo al índice oficial de inflación, beneficiará a unos 500,000 asalariados integrados en planillas mensuales; sin embargo, un número mayor, no identificado en las estadísticas oficiales, queda al margen del acuerdo que tampoco abarca a aquellos trabajadores a quienes, con argucias legales, en corto tiempo se le “da descanso” para reintegrarlo nuevamente, siempre en condiciones desfavorables.

    Aunque no consta en el acuerdo, los delegados de los trabajadores insistieron en que la Secretaría de Trabajo garantice su cumplimiento, comenzado por el sector oficial donde empleados públicos y trabajadores de empresas contratadas son víctimas de engaños y trampas, aprovechando la necesidad de trabajar. Quién con una luz se pierde, señala la sabiduría popular, para indicar que trazada la ruta, identificada con señales e iluminada no hay justificación para perderse. Ojalá que el acuerdo sea un buen augurio para los próximos cuatro años.