Dilema existencial

El debate entre migrar o permanecer continúa siendo una de las principales preocupaciones de los hondureños ante las condiciones socioeconómicas del país

¿Irse o quedarse?, ¿migrar o permanecer?, ¿arraigo o desarraigo?, preguntas que muchos compatriotas se formulan respecto a buscar alternativas que permitan la mejoría en sus condiciones de vida y, con ello, poder auxiliar a los familiares que permanecen en Honduras.

La Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso-Honduras) ha patrocinado la investigación intitulada “Estudio de factores de arraigo territorial y procesos migratorios de personas que viven expuestas a la migración”, levantando encuestas en distintos departamentos del país, a efecto de tomar el pulso a hombres y mujeres respecto a esta acuciante temática.

Diversas conclusiones se derivan de las consultas realizadas; entre ellas, “Si bien el vínculo familiar es un factor de arraigo, su peso en la decisión de migrar está condicionado por las circunstancias socioeconómicas de cada persona y comunidad. La disponibilidad de recursos, oportunidades laborales y condiciones de seguridad influyen en la permanencia o en la necesidad de buscar un futuro en el extranjero”. El sentido de pertenencia, la cohesión o desintegración familiar, la edad, la violencia e inseguridad, la solidez o ruptura del tejido social, las relaciones con los vecinos, el acceso o ausencia a servicios básicos (agua, salud, educación), la estabilidad o inestabilidad económica, la confianza o desconfianza con las autoridades, también están presentes al momento de adoptar la decisión de abandonar su país para intentar encontrar en otras latitudes la mejora material en sus ingresos y en la calidad de vida. Respecto a los retornados, se detectó que “la falta de sistemas de apoyo organizados para ayudarles a reintegrarse puede generar sentimientos de aislamiento y desamparo, lo que fomenta el deseo persistente de migrar de nuevo”.

Se propone una estrategia y recomendaciones para el arraigo, la ciudadanía social y el desarrollo territorial: “... el surgimiento y desarrollo de pequeñas y medianas empresas que promocionen diferentes rubros, entre los que destaca la agricultura campesina, y que (...) generen una alternativa al modelo tradicional de desarrollo industrial que se articula a través de grandes empresas localizadas en las ciudades.

El objetivo general de la estrategia debe estar orientado a impulsar procesos concertados de transformación, bajo el enfoque de desarrollo territorial, destinados a fortalecer el vínculo social comunitario, con el contexto natural y ambiental, mejorar el contexto personal, así como la identidad territorial para lograr el mayor arraigo posible. Esta estrategia debe tener al menos cuatro componentes: cohesión social, identidad cultural, naturaleza y territorios, desarrollo económico local”.

El presidente Asfura, tras regresar de la reunión con otros titulares del Poder Ejecutivo electos en otras naciones americanas, ha declarado que nuestro recurso humano residente en el exterior “no se nos vaya nuestra gente a trabajar a otros países”, debiendo crearse las oportunidades laborales para que permanezcan en su patria y no se sumen al éxodo hacia distintas latitudes cuando su presencia es requerida aquí y ahora.

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