La inteligencia artificial posee infinitas aplicaciones, cada vez más sofisticadas y complejas, constituyéndose en una herramienta tecnológica que puede generar tanto beneficios como perjuicios, dependiendo de las intenciones de quienes la utilizan y los fines que persiguen.
Recientemente se llevó a cabo en la capital una demostración de ClaimCheck, ante la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Google y medios participantes, que permite la detección, el análisis y la comprobación de la confirmación o rechazo de la información de carácter política, difundida con obvios propósitos ideológicos, sea para aclarar o confundir a quienes va dirigida.
Permite ordenar volúmenes de información, disminuir el tiempo de búsqueda, priorizando con mayor velocidad, en tiempo real, declaraciones emitidas por personas que buscan influir en modelar a la opinión pública de acuerdo con sus conveniencias.
Corresponde entonces a nosotros los comunicadores, como elemento cada vez más importante y decisivo en el ejercicio profesional, garantizar a nuestros lectores que lo que leen, sea en formato impreso o digital, corresponde o no a la certidumbre de los contenidos, colaborando así para que la confusión y duda no prevalezcan, provocando caos mediático con las consecuencias nefastas resultantes, incluyendo la apelación a la violencia como recurso desesperado para obtener los fines deseados.
Tal como declaró el director ejecutivo de Grupo OPSA, Carlos Mauricio Flores: “Con esta herramienta buscamos contribuir de forma estratégica y sistemática” a la rápida detección de afirmaciones verificables en el discurso político.
Su desarrollo llevó más de cuatro meses previos de investigación, pruebas, ajustes necesarios y previos a su primera demostración, involucrando tanto a periodistas, desarrolladores y analistas SEO, como un servicio adicional y consecuente con la verdad y la certeza; es decir, una auditoría social.
En la actualidad se libran a diario combates mediáticos por parte de grupos extremistas que pretenden deformar, tergiversar e influir en la opinión publica, con propósitos aviesos.
Corresponde entonces a los comunicadores y medios íntegros, éticos, democráticos, el detenido examen de tales mensajes para desnudar las falsedades y manipulaciones implícitos en sus alienantes y peligrosos contenidos.
Las distintas herramientas tecnológicas deben estar siempre al servicio de la humanidad, de la información genuina y verificada, de la salud, educación, bienestar colectivos, nunca con fines y propósitos destructivos, divisionistas, cargados de odios y rencores.
Tal es la meta y aspiración de las distintas publicaciones del Grupo OPSA y su personal. Tal propósito guía nuestro cotidiano quehacer, motivándonos a no doblegarnos a las distintas presiones y amenazas, procedan de donde procedan.
Debemos estar permanentemente actualizados respecto a los incesantes avances cibernéticos para estar al día acerca de las diversas innovaciones -cada vez más complejas-, que requieren adiestramiento intensivo, mismo que debe ser compartido.
El conocimiento debe ser patrimonio colectivo, nunca reservado a unas pocas élites. Recuérdese que la información es poder.