Volvamos al tema de El Tablón

El nuevo escenario político obliga a redefinir prioridades nacionales, con especial énfasis en una agenda legislativa clara y en proyectos de infraestructura clave para el desarrollo y la protección de la Costa Norte.

Después de los cambios de autoridades, conviene replantearnos las prioridades. Es necesario una agenda legislativa -parcialmente pactada entre liberales y nacionalistas en el Congreso Nacional- y determinar las prioridades del Ejecutivo en términos de infraestructuras.

En lo referido al Poder Ejecutivo y dentro del esquema de darle continuidad a las obras físicas inconclusas del período que anteayer concluyó, es necesario que desde la ciudadanía se planteen las prioridades. Siendo la Costa Norte la locomotora del desarrollo nacional, conviene retornar -lo más pronto posible- al tema del control de las inundaciones. Para ello, dentro del esquema propuesto, definir la continuidad de las acciones de la represa de El Tablón. En el caso de San Pedro Sula, estudiar la posibilidad de controlar las aguas del Merendón, mediante una red de canales y represas que permitan la administración de las mismas partiendo del reconocimiento que causan daño a la segunda ciudad del país.

En lo referido a El Tablón hay que volver al principio. Regresar al uso de la figura del fideicomiso para estudiar posibilidades, buscar recursos, diseñar las obras; y plantear su operación. Son tareas inevitables. La administración anterior -desde una perspectiva equivocada- planteó una serie de “problemas” raros y extraños, por parte de personas que no valoran las urgencias. Y tienen poca conciencia de la importancia que tiene la región del Valle de Sula para la existencia de Honduras y la felicidad de los hondureños.

El primer error fue suprimir los fideicomisos. Ahora con un gobierno dirigido por quienes entienden estas cosas, hay que volver al tema. Y aunque no podamos recuperar el tiempo perdido debemos restablecer los fideicomisos para buscar fondos suficientes que permitan ejecutar las diferentes fases de las obras necesarias. El torpe argumento que la entidad bancaria se quedaría con los ríos es de una ingenuidad escandalosa que no tiene que ver con la imagen que queremos proyectar al mundo.

De la misma manera es ingenua la creencia que con fondos nacionales podemos cubrir el financiamiento de El Tablón. La cantidad de recursos es elevada y solo las entidades bancarias hondureñas, individuales o en conjunto, pueden dar seguridad a los agentes financieros del exterior para que los recursos fluyan y que, además, regresen a quienes son los dueños de los mismos.

Es importante que las autoridades y los líderes de la sociedad civil costeña participen en los proyectos que determinarán el futuro para los próximos cien años de la zona más productiva de Honduras. Dentro del esquema de financiamiento se debe explorar las contribuciones del capitalismo costeño y proteger los intereses de las personas que de alguna manera tengan que moverse, para que al hacerlo no pierdan oportunidades y más bien encuentren en el traslado nuevas opciones para mejorar sus vidas.

En el caso de las aguas lluvias que afectan a San Pedro Sula, hay que explorar posibilidades que no se han considerado. Los holandeses tienen experiencia en el manejo de zonas con más agua que las que caen en los inviernos más agresivos de San Pedro Sula. Construyeron canales. Crearon lagunas de alivio y atracción turística, dándole utilidad a las aguas para transportar materias primas que de otra manera resulta costosa su movilización.

En San Pedro Sula hay que estudiar el flujo de aguas del Merendón cortándolas antes de llegar a la ciudad; y desviar el curso de las mismas hacia Chamelecón. Para ello es oportuno en primer lugar un canal en la base; y en segundo regular los ríos y quebradas que cada invierno inundan parte de la ciudad, mediante represas para generación de electricidad; o para brindar agua potable o industrial para la ciudad. Hay posibilidades. Debemos explorarlas.

Te gustó este artículo, compártelo
Últimas Noticias