El exembajador de Perú en nuestro país, Honduras, Jorge Raffo, imprimió aquí una versión facsimilar del libro de Rafael Heliodoro Valle. El texto Visión del Perú contiene una crónica detallada y escrita en lenguaje propio de las crónicas modernistas de Rubén Darío y sus seguidores, de 17 páginas, en las que relata su segundo viaje al Perú en 1941 con lujo de detalles.
La crónica modernista fue una creación de Rubén Darío, en su búsqueda de nuevos horizontes artísticos para enmarcar su obra.
El texto de Visión del Perú es un relato con sucesión temporal de su viaje, sus impresiones del paisaje y de los amigos en el barco en que viajó, los amigos peruanos y los diferentes lugares visitados. Rafael Heliodoro Valle fue un viajero frecuente por América y Europa, de tal manera que sus colaboraciones en los múltiples diarios latinoamericanos contienen información sobre sus andanzas, no solo como recorridos geográficos, sino también con información sólida sobre sus apreciaciones sobre la cultura, los pueblos y sus amigos.
Los grandes cronistas del modernismo, Darío, Enrique Gómez Carrillo, José Martí, Manuel Gutiérrez Nájera, Julián del Casal y José Enrique Rodó, escribieron para los periódicos sobre temas totalmente novedosos y variados (reseñas de viajes, reseñas de libros, opiniones sobre arte, apuntes sobre la cultura de los lugares visitados y muchos temas más). Como dice José Alberto Barisone, se trata de una estilización de la nota informativa trasmitida por el cable telegráfico. Rafael Heliodoro Valle colaboró asiduamente con los grandes diarios latinoamericanos, desde México hasta Chile y Argentina.
En el proemio, firmado por Rafael Heliodoro Valle y Emilia Romero, escribe: “Cómo si fueran el continuo deseo del ver al Perú cada vez más alto y engreído en la luz del divino hemisferio, aquí están estas páginas henchidas de la certidumbre de que son un testimonio de cuanto amamos y le queremos servir en la alegría diaria del retorno”.
Las referencias sobre la cultura peruana son la visión de Rafael Heliodoro Valle en su periplo por las tierras incaicas: las huellas del terremoto en Lima, con barrios destruidos y cúpulas derribadas; los poetas; el verano, que él califica de pluscuamperfecto; la visita al poeta Eguren; la Biblioteca de Lima; los laberintos de Tello; los pintores; los caminos de La Sierra; Arequipa; El Cuzco; el lago Titicaca; los indios y la despedida.
En la biblioteca no perdió la oportunidad de revisar los diarios aparecidos en los tiempos en que Francisco Morazán pasó por Lima, invitado por el presidente del Perú, para seguir los misteriosos pasos del héroe centroamericano, sin dejar de lado las huellas de los viajeros centroamericanos. Debe de haber textos de Rafael Heliodoro Valle relacionados con estos temas.
Un apartado de su crónica, Rafael Heliodoro Valle lo dedica a la exquisitez de la comida peruana y la compara con la comida mexicana y centroamericana. Le asombra que el maíz no tenga una notable presencia en la cocina peruana.Valle realizó un recorrido por los sitios más emblemáticos del Perú. Su viaje fue en automóvil y la fascinación que pudo vivir está descrita con palabras llenas de vivaz poesía, porque para el poeta Rafael Heliodoro Valle las tierras peruanas están cubiertas de un “cielo vivo, sonoro de luz, hornaza de zafiros”.
El libro recopila textos que relatan consejas del viejo Perú, en las que aparecen como personajes esenciales las figuras emblemáticas de ese país. Hay unas páginas dedicadas al recuerdo de Ricardo Palma, el omnipresente de las Tradiciones peruanas.En otra remembranza, Rafael Heliodoro nos introduce en la Lima de su recuerdo.
Los limeños deben estar agradecidos de las palabras dedicadas a la ciudad maravillosa, martillando en la idea de que el lector debe estar convencido de que no se trata de algo etéreo o fantasmal, sino de un ensueño transportado a la realidad. Y como en Lima nunca llueve, no deja de asombrarnos la inocencia del niño que pregunta a su ama de crianza de qué color es la lluvia.