Universidad Pedagógica Nacional, 70 años

Un recorrido por la historia, crecimiento y aporte educativo de la UPNFM en Honduras

La Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPN-FM) fue fundada como Escuela Superior del Profesorado Francisco Morazán en 1956, durante el gobierno de don Julio Lozano Díaz. El impulso inicial provino del Dr. Luis Beltrán Prieto, experto patriota venezolano en educación, en su calidad de consultor de la Unesco, quien organizó la institución para preparar maestros que se ocuparían de las cátedras en los institutos de enseñanza media de Honduras. Le acompañó en esta tarea fundacional la también venezolana Ruth Lerner de Almea, la primera directora.

Muy pronto, la institución logró un gran prestigio entre el ambiente educativo nacional y los primeros egresados fueron a los principales institutos de secundaria del país a impartir sus cátedras con una sólida preparación científica y humanística. Estos pioneros se ganaron el cariño y la admiración de los estudiantes de todos los confines del territorio nacional a donde fueron a ejercer su apostolado, y su labor educativa cambió por completo la cara y la calidad de la enseñanza hondureña.

La Escuela comenzó a funcionar con una planta de maestros de primera calidad, incluidos muchos extranjeros, entre quienes se destacó el famoso escritor yucateco, autor del célebre libro “Canek” y de una traducción literaria del “Popol Vuh”, don Ermilo Abreu Gómez. Una de las aulas debería llevar su nombre.

La institución comenzó a extender su prestigio en todo el país y fueron muchos quienes vinieron a hacer su examen de admisión para cursar las carreras de Profesor de Enseñanza Media, y los egresados gozaban de merecida fama por sus dedicación y firmes conocimientos.

Debido a que la institución creció vertiginosamente fue preciso ampliar sus funciones y fortalecer sus estructuras, y así fue como el Estado decidió convertirla en Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán, un 14 de diciembre de 1989, 33 años después de su fundación, en respuesta al clamor de profesores y estudiantes de la institución. Yo, personalmente, aporté mi respaldo a través de mis artículos en Diario Tiempo.

Con alguna anticipación a este grandioso evento de elevar a universidad la institución, el Estado construyó las nuevas instalaciones en la intersección del bulevar Centro América y el bulevar Fuerzas Armadas, y ahí, en su nueva sede, asumió las nuevas tareas de formar los docentes para todos los niveles de la enseñanza nacional y expandió sus programas de Profesor de Educación Media a licenciaturas, maestrías y doctorados, incluidos cursos cortos, educación a distancia y cursos de actualización. Además, ha construido varios centros regionales que funcionan con la adecuada excelencia y que facilitan a los lugareños el acceso.

De su seno han egresado importantes figuras del arte, la literatura y la ciencia que han dado renombre a la institución por sus sobresalientes aportes no solo a la enseñanza, sino a la creación. Destaco aquí los nombres de Eduardo Bähr y Saúl Toro.

Durante ocho años colaboré con la UPNFM como director del Fondo Editorial, desde donde edité importantes obras para la bibliografía nacional con autores hondureños y extranjeros y fundé la Revista de la Universidad y la Revista Pedagógica, ambas con adecuada periodicidad y muy buena acogida en las bibliotecas de las universidades de Norteamérica.

Algunos hitos en la historia de la UPNFM son la fundación del Centro Universitario de Educación a Distancia en 1978, la creación de Centro Universitario Regional de San Pedro Sula en 1981, la creación de los Centros Regionales de Nacaome, La Ceiba y Santa Rosa de Copán de 2003 a 2013, la anexión de las Escuelas Normales de Santa Bárbara, Danlí, La Esperanza, Juticalpa, Choluteca y Gracias a Dios para transformarlas en centros universitarios (2017-2019).

Este 16 de marzo, la UPNFM ha celebrado sus siete décadas de trabajo incansable en pro de la transformación de la enseñanza a nivel nacional. El trabajo de la institución es la muestra de lo que realmente podemos hacer los hondureños cuando estamos imbuidos del verdadero patriotismo para poner a la educación nacional en un sitio de privilegio y de avanzada. Falta mucho por hacer en este aspecto, pero no podemos negar que hemos avanzado en forma acelerada en el cumplimiento del sueño de nuestro héroe nacional Francisco Morazán, que planteó una educación basada en el civismo, el amor a la patria; una educación laica y para ser libres.

Actualmente dirige la institución universitaria en su calidad de rectora la doctora Lexy Concepción Medina Mejía, quien llegó desde el Centro Regional de San Pedro Sula. Su trabajo ha elevado sustancialmente el nivel de la institución. Las Academias Hondureñas de la Lengua y de Geografía e Historia están listas para cooperar con su administración.

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