22/09/2026
12:41 AM

Tragedia en minas de El Corpus

Nuevamente el país contempla la tragedia consumada sobre la población más pobre. Se trata ahora de las familias que en El Corpus, Choluteca, se ganaban algo en las peligrosas minas y que ahora lamentan la pérdida de su ser querido y del sustento familiar. Las imágenes de la mina de San Juan Arriba en los cerros, sus laberintos, la improvisación y el desorden son parte del cuadro que se ha transmitido en estos últimos días por diferentes medios y que van conformando una idea más o menos clara de las condiciones de ese rubro en este lugar y seguramente en muchas otras partes del país.

Definitivamente que debe haber mucho de aprovechamiento de las circunstancias en las que viven estas personas para someterlas a condiciones extremas por un salario. Eso es repugnante y hay que combatirlo. Pero más allá de eso, lo que pesa son los mecanismos de hierro con los que se desarrolla el negocio en sus diferentes etapas y países. La minería es uno de esos rubros globales donde la competencia es sumamente dura y un par de centavos en costos hacen la diferencia entre sucumbir y sobrevivir.

En economía hablamos de costos externos precisamente en casos como estos. En el afán de hacer esa diferencia de centavos los productores intentan reducir a como dé lugar los costos. Pero esa reducción es simple y sencillamente socializar los costos haciendo que estos recaigan no en quien los causa sino que en todos los demás. De allí que en las cuentas del productor no aparecen los costos ligados a respetar el medio ambiente a garantizar condiciones humanas en el trabajo ni mucho menos las obligaciones tributarias. Pero al fin y al cabo alguien paga estos costos, y son muchas veces las comunidades, los trabajadores y en resumidas cuentas el entorno.

El país y la región están llamados a ir estableciendo reglas claras en rubros riesgosos como este. De nada sirve competitividad, buenos precios y buenas ventas si estas se basan en depredar el ambiente y destruir la vida de las personas. Nos referimos a un esfuerzo conjunto de la región y quizá de una buena parte de la industria involucrada, ya que solamente así se pueden lograr resultados. De nada serviría una acción aislada de un país si todos los demás siguen en la demencial carrera por producir a cualquier costo humano.

Nuevamente una triste noticia para los sectores más pobres y desprotegidos pero una oportunidad para que los códigos de responsabilidad social, los códigos de ética, el mercado justo y la regulación prudente y efectiva por parte de la sociedad sean temas que permeen a los mercados globales. Quizá muchos aún no entiendan, pero la idea de libertad en la iniciativa de emprender no significa atentar con la integridad, la seguridad de los demás. Por ello es necesario que nos pongamos de acuerdo en el país para definir qué es realmente lo que conviene y lo que no.