12/01/2026
09:57 PM

Tiempo de sororidad

Elisa M. Pineda

La toma de posesión de la nueva presidenta de Honduras, Xiomara Castro Sarmiento, ofrece la oportunidad de hacer análisis desde diversas perspectivas, sin lugar a dudas una de ellas es la relevancia del tema de igualdad de género.

No se podía esperar menos, cuando se trata de la primera mujer en ocupar el cargo, una situación que desde ya la posiciona en un lugar de primer orden en la lucha por la igualdad.

El evento estuvo cargado de simbolismos: desde las grandes pancartas en los alrededores del estadio Nacional, haciendo homenaje a mujeres que han sido clave en la historia del país; el color del traje sastre de pantalones, utilizado por la presidenta, en el color insignia de la lucha por la igualdad; el papel de su nieta en la juramentación, como un reconocimiento a las mujeres jóvenes y finalmente su discurso contundente sobre este tema.

“Ya no más violencia contra las mujeres, voy con todas mis fuerzas para cerrar la brecha y generar las condiciones para que nuestras niñas puedan desarrollarse plenamente y vivir en un país libre de violencia. Mujeres hondureñas, no les voy a fallar, voy a defender sus derechos, todos sus derechos, cuenten conmigo” fue el cierre de su discurso.

En este contexto, el tema de la igualdad de género adquiere un nuevo impulso, especialmente para las nuevas generaciones de mujeres, que ven con mucha esperanza que este aparezca como un tema transversal del nuevo Gobierno.

Todo indica que es el mejor momento para avanzar en una sociedad más equilibrada, de respeto a los derechos humanos, de reconocimiento a las mujeres que en la historia han tenido un papel fundamental, muchas veces relegadas.

Es tiempo de sororidad, entendida como la solidaridad entre mujeres, de manera especial en la lucha por su empoderamiento. En Honduras, en diciembre del año pasado las noticias nos hablaban de datos que no debemos olvidar: más de 314 mujeres fueron asesinadas en 2021, de acuerdo con la titular del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh), Blanca Izaguirre.

Las organizaciones que trabajan por los derechos de las mujeres ya han levantado las alarmas por los feminicidios y desapariciones en lo que va del año.

El papel del Estado es fundamental, tanto en la protección de los derechos humanos, que pasa por el acceso a la justicia y la lucha contra la impunidad. Desde esa perspectiva, genera esperanzas la contundencia de las palabras de la nueva Presidenta.

Cambiar la situación de desigualdad actual no es tarea fácil, especialmente cuando se trata de luchar contra prejuicios culturales tan arraigados, que son considerados “normales”.

Desde esa perspectiva, la construcción de una cultura de igualdad e inclusión no es asunto solamente de mujeres, sino de todos. Tampoco es un tema exclusivamente del Estado, sino también de todas las organizaciones del país, pues se requiere la sensibilización sobre el tema, para luego incidir en un cambio cultural.

Solamente con poner este tema en las prioridades de la agenda nacional ya se ha dado un gran paso. Corresponderá a cada organización –sociedad civil organizada, empresa privada y academia- sumar esfuerzos, cada quien desde su propia perspectiva y posibilidades.

Abrir espacios para el diálogo, visibilizar las historias de las mujeres, proveer oportunidades para su desarrollo y crecimiento integral debe ser parte de esta nueva etapa de nuestra historia. Es tiempo de sororidad, es el momento de las mujeres. No hay que dejarlo escapar.

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