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Seguridad estructural en edificaciones

  • Actualizado: 30 enero 2022 /
José Azcona

Cuando pensamos en edificios peligrosos en casos de sismos u otros desastres naturales, lo que viene a la mente es la posibilidad de un problema con construcciones nuevas, emblemáticas o grandes. Aunque estas requieren todo el cuidado y la seriedad del caso, la experiencia indica que estas son precisamente las que tienen menos potencial de problemas por el grado de ingeniería y control de calidad aplicado a la construcción de las mismas.

La experiencia de eventos sísmicos en la región centroamericana (Guatemala 1976, Nicaragua 1972, El Salvador 1986) nos indica que el mayor riesgo lo presentan construcciones irregulares o que han sido modificadas de su construcción inicial. Esta experiencia se ha repetido en diferentes partes del mundo, donde las sociedades o comunidades que tienen construcción de mejor calidad sufren menos pérdidas humanas.

Los desafíos se manifiestan de forma espectacular con los sismos; pero también los fenómenos ocasionados por las lluvias o problemas del suelo pueden afectar las construcciones. La mayoría de las veces los problemas son de menor escala, sin riesgo para las personas, pero sí material, por una estructura deficiente (rajaduras, hundimiento, filtraciones de agua, etc.).

En términos generales, el diseño estructural de las edificaciones se define como estático y dinámico.

El diseño estático incluye lo relacionado con las capacidades cuando el edificio no está en movimiento y es suficiente para estructuras pequeñas que con un factor de seguridad se puede asegurar que cumplan en caso de sismo.

El diseño dinámico incluye el estudio del efecto de estos movimientos en el comportamiento de la estructura para asegurar que no pueda colapsar de forma catastrófica. Este se aplica a construcciones de mayor tamaño o complejidad.