El director ejecutivo de la Cámara de Comercio del Sur, Carlos Zelaya, recientemente declaró que la sequía en Honduras ya genera una mortalidad superior al 30% en la producción del sector camaronero.
Esta situación afecta los ya escasos empleos y los bajos ingresos por exportaciones en la zona sur del país. La sequía amenaza con pérdidas de US$ 25 millones y 9 mil empleos que han subsistido.
Hasta 2023, cuando el gobierno de Xiomara Castro rompió relaciones, Taiwán era el primer mercado para el camarón cultivado de Honduras, con 24,317,638 libras, de acuerdo con la Asociación Nacional de Acuicultores de Honduras (Andah).
En 2025, se exportaron 6,193,616 libras de camarón a Taiwán y 723,206 libras a China. Un informe de Andah señala que, de las 15 empresas exportadoras entonces activas, únicamente tres enviaron camarón al mercado chino.
El restablecimiento de relaciones diplomáticas con Taiwán significaría el incremento de las inversiones, aumento de las exportaciones, y la recuperación en la zona sur de miles de empleos que dependen directamente de la producción camaronera.
Pero de acuerdo a la canciller: “El gobierno no tomará decisiones por nostalgia, por ideología, presión externa o promesas de campaña. Toda decisión será evaluada desde el punto de vista de interés nacional”.
Si nostalgia es querer recuperar el mejor mercado para el camarón de Honduras, si los valores democráticos pueden ser despreciados por algunas ideologías. Si no es presión externa la que realiza China, o las promesas de campaña pueden olvidarse cuando se alcanza el poder.
Si no es interés nacional aumentar las exportaciones, salvar empresas y empleos, entonces Honduras seguirá siendo como el camarón que se duerme, y al gobierno se lo lleva la corriente.