El ciudadano, la familia, el país, necesitamos un reinicio, una nueva forma de pensamiento que permita avanzar a los lugares donde no hemos llegado. Por supuesto, eso no se genera automáticamente por el hecho de estrenar un nuevo año.

La vuelta del calendario no suscita cambios en las circunstancias, ni tampoco la transformación es un resultado del giro anual alrededor del sol; todo se trata de nuestras estructuras mentales que son el mejor aliado o el obstáculo infranqueable para llegar a la realización de los propósitos y metas.

Es importante que a nivel individual como colectivo hagamos una especie de estudio FODA de la tierra en la que nos paramos hoy: ¿Cuáles son nuestras fortalezas? ¿Qué oportunidades de crecimiento y mejora tenemos? ¿Ya tenemos plenamente identificadas nuestras debilidades? ¿Están descifradas las amenazas que nos acechan?

Es a partir de ese diagnóstico serio, responsable, objetivo, transparente, y honesto que seremos capaces de establecer los propósitos que deseamos alcanzar, las estrategias que utilizaremos para echar a andar esa visión, y los planes de acción concreta que nos permitan dar un paso a paso de manera cotidiana.

Nadie puede llegar a la cima del éxito y de la realización de manera solitaria, ocupamos aliados estratégicos que nos ayuden a escalar ya que habrán días en que el camino será escabroso, la meta parecerá imposible, y habrán voces disonantes que soslayen nuestro potencial.

Allí se requerirá que aparezca la fuerza de la disciplina, la persistencia constante que no se amilana ante las crisis, y el compromiso ajustado a la visión que no permitirá que tiremos la toalla sino que la utilicemos para secar el sudor de nuestra frente para continuar en la batalla.

Ánimos, tome aliento y sueñe en grande, el reinicio es posible con un nuevo pensamiento que abandone el conformismo y se atreva caminar sobre las aguas. Usted puede soñar, usted puede trabajar, usted puede alcanzar. Nos vemos en la cima.