El hombre que de niño vendía periódicos en las calles y barría la acera de un supermercado en San Pedro Sula, tendrá que enfrentar grandes retos para demostrar, como alcalde, que es capaz de acelerar el desarrollo de esta ciudad, así como logró superarse a pesar de las penurias de su infancia.

Don Roberto Contreras cuenta con orgullo que se calzó a los 14 años y durmió en el suelo con sus hermanos en un cuartucho del barrio Sunseri luego que muriera su padre. Los trabajos que hizo durante su niñez le ayudaron a forjar su espíritu emprendedor que lo impulsó a convertirse en el propietario de una cadena de restaurantes, además de otros exitosos negocios.

Cuando tenía once años se propuso que a los 25 le compraría una casa a su mamá para que ya no anduviera alquilando de cuartería en cuartería. Sin embargo, fue a los 35 años cuando le regaló una finca con muchas aves y flores que ella disfrutó hasta su muerte. Después que se puso sus primeros zapatos de 14 lempiras, trabajó como conserje en una compañía de crédito durante 12 años. Al ver su espíritu de superación los ejecutivos de esa empresa le dieron una beca para que se hiciera contador y aprendiera inglés.

Ahora los sampedranos esperan que ese esfuerzo y sabiduría que utilizó para triunfar en la vida los ponga de manifiesto en la solución de ingentes problemas que las alcaldías anteriores no han podido resolver por ser muy complejos. Entre ellos están los asentamientos humanos en los bordos de los ríos que atentan contra el medio ambiente, el urbanismo y la seguridad de las mismas personas que ocupan esos frágiles predios.

La creciente invasión de vendedores en las calles céntricas de la ciudad, es otro escollo con el que han tropezado ediles liberales y nacionalistas al intentar poner orden en ambos casos. Son problemas muy sensibles en los que está de por medio el factor humano, el alto costo de la reubicación y hasta la política cuando el funcionario de turno busca una reelección y teme perder votos por meterse a camisa de once varas, aunque esa sea su responsabilidad.

La corporación que asumirá el 25 de enero, presidida por Contreras, deberá aprobar un plan congruente con la realidad, pero decisivo para enfrentar los problemas prioritarios como los referidos, en el entendido que, dada su magnitud, no se pueden resolver de la noche a la mañana. Don Roberto tendrá que poner a prueba sus capacidades de triunfador, esta vez en un contexto distinto en el que no faltarán las presiones políticas o de personas influyentes que pueden ver afectados sus intereses por medidas tomadas en beneficio del desarrollo municipal.