26/08/2026
11:50 AM

Recepciona el balón

San Pedro Sula, Honduras.

“Según un nuevo balance ofrecido por la institución de Protección Civil mexicana, la cifra de fallecidos por el fuerte sismo aumentó a cuatro y la de heridos a 118”, ha dicho un funcionario estatal de México en alusión a una nueva cuenta o informe numérico. Pero eso de balance también se observa a menudo en la lengua castellana de casi todo Latinoamérica.

¿Qué es balance? Es el movimiento que hace un cuerpo, inclinándose ya a un lado, ya a otro. También es el estudio comparativo de las circunstancias de una situación, o de los factores que intervienen en un proceso, para tratar de prever su evolución.

Esta palabra se emplea en contabilidad como la confrontación del activo y el pasivo para averiguar el estado de los negocios o del caudal. Como se ve, nada tiene que ver con cuenta en general, conteo, recuento, estadística.

El uso de balance fuera de estos contextos es un calco del inglés, pues además de los empleos que comparte esta lengua con el español, balance también significa saldo de una deuda o crédito: The balance on my credit cards is too high (El saldo de mis tarjetas de crédito es muy elevado). En tal caso, “balance” es un falso cognado del castellano.

Y hablando de parientes sospechosos, está el ya muy común “concreto”. Se sabe que lo concreto es aquello considerado en sí mismo: carro, árbol, mujer. Es también lo determinado, lo preciso, lo exacto: “Dame una razón concreta”.

“En concreto, quiero que me digas la verdad, no rodeos”. Pero en inglés (concrete), además de los mismos significados del español, también tiene el concepto de material de construcción hecho de una mezcla de cemento, arena, piedra y agua que se endurece como una masa pétrea.

Los albañiles en varios países de Latinoamérica han adoptado el falso pariente “concreto” como sinónimo de hormigón, que es la palabra exacta. No obstante, el uso continuo de “concreto” como material de construcción al final será tomado como sinónimo de hormigón, pues este ya se está perdiendo. Por cierto, en Honduras se habla de casas de madera, de tierra, de adobe y de material (estas últimas son las construidas con bloques, ladrillos y cemento).

La lengua, igual que cualquier otra cosa interesante, también es objeto de economía sin perder su fin: intercomunicar mensajes.

“Jerome Boateng recepciona el esférico ante Bernard” es una expresión dicha por un comentarista deportivo; pero no solo las personas con marcada debilidad de competencia léxica utilizan tan derrochado multisilábico e inexistente verbo, si profesionales de alto nivel se apropian del ronronero “recepcionar”.

Es posible que los hablantes asocien el sustantivo “recepción” (lugar adonde se recibe algo, o la acción y resultado de recibir): “La recepción de documentos es a partir de este viernes dieciocho”. Recepcionar es un seudoverbo, no existe. Luego, el enunciado correcto es “Jerome Boateng recibe el esférico ante Bernard”.