Hay una campaña en contra de los negocios que venden productos provenientes de la República Popular de China, país con el que Honduras mantiene relaciones diplomáticas. La campaña no resulta inocente. Detrás de ella, indudablemente, está la presión que el gobierno de los Estados Unidos, encabezado por el presidente Trump, ejerce sobre el gobierno de Honduras para que rompa relaciones con la República Popular de China y vuelva a restablecerlas con Taiwán.
El 25 de octubre de 1971, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 2758, que manda: “Restaurar a la República Popular China todos sus derechos y reconocer a los representantes de su gobierno como los únicos representantes legítimos de China ante las Naciones Unidas”.
Al mismo tiempo, resolvió “expulsar inmediatamente a los representantes de Chiang Kai-shek del puesto que ocupan ilegalmente en la Organización de las Naciones Unidas y en todos los organismos con ella relacionados”. Esos puestos, ocupados por Taiwán, fueron asignados legítimamente a la República Popular China.Posteriormente, los Estados Unidos, en vista de la preponderancia de la República Popular, hicieron que el presidente Richard Nixon visitara Pekín en febrero de 1972 para llegar al acuerdo mutuo de normalizar las relaciones diplomáticas y reconocer el principio de una sola China.
Honduras -y varios estados latinoamericanos, los más pobres y dependientes- mantenía sus relaciones diplomáticas con Taiwán en un franco desconocimiento de la resolución de la ONU que manda que Taiwán es parte integral de la República Popular China. Esas relaciones de Honduras con Taiwán eran producto de la presión ejercida sobre el gobierno hondureño por el gobierno norteamericano y por el ejercicio de unas relaciones basadas en el chantaje por parte de Honduras. Durante el gobierno anterior, Honduras recuperó la legalidad internacional, desconoció a Taiwán como país soberano y reconoció a la República Popular China como representante del pueblo chino y estableció relaciones diplomáticas con ella.
Con el cambio de régimen y las presiones que Trump ejerce sobre el gobierno de Honduras, las relaciones con la República Popular de China se han enfriado, pero no roto totalmente porque, a mi juicio, Honduras piensa que las presiones de Trump pueden llegar a un nivel inaceptable y las relaciones con la República Popular de China podrían convertirse en una tabla de salvación. Sin embargo, hay sectores que presionan por el retorno de las relaciones diplomáticas con Taiwán con el argumento de que con China tenemos una balanza negativa de intercambio comercial, como si la tuviésemos positiva con algún país con el que comerciamos.
El pretexto para sembrar la discordia son ahora algunos pequeños negocios que venden productos chinos. Los grandes comerciantes se quejan de que tienen una competencia desleal al ofrecer sus artículos a precios más baratos a los habitantes de Honduras, sobre todo a los de más bajos ingresos.Esos grandes negocios establecidos sacan ganancias porque venden los productos chinos a precios altos y las autoridades están interesadas en proteger esos grandes negocios y no a los que venden a precios accesibles para la pobrería.
No he oído ningún pronunciamiento de la organización que agrupa a los consumidores en defensa del derecho a la libertad de comercio. Voy a relatar un caso. Una gran empresa extranjera fabricante de cartones para huevos se estableció en Honduras y vendió los cartones a mitad de precio para quebrar a los pequeños productores y los llevó a la ruina. Pero eso no era competencia desleal ni hubo intervenciones de las autoridades, y los trabajadores de estas pequeñas fábricas se quedaron sin empleo, y los compradores obtienen los cartones a precios muy altos, incidiendo en el precio elevado de los huevos.
No solo eso: cerraron la empresa y la misma nos vende esos cartones desde el extranjero. Sería interesante ver si las autoridades intervienen negocios y algunas otras cadenas para establecer si los precios con que operan son justos o inflados, porque eso sí sería proteger los intereses del pueblo. ¿Estará el gobierno y los empresarios más interesados en satisfacer las demandas de Trump o las de los hondureños que le eligieron?