Descubierto o propuesto por William James hace ya algún tiempo, es la idea de que las cosas son reales o verdaderas cuando han resultado útil en alguna manera, y esto es de verdad y precisamente muy práctico.
Los primeros filósofos que proponían el pragmatismo como estilo de vida se planteaban las bondades que traía con ello hacerlo. Y sobre todo los disgustos que se puede uno ahorrar al ir convirtiéndose poco a poco (porque pasar de ideas y conductas habituales a otras nuevas no es algo que vaya a suceder de la noche a la mañana) en alguien que toma decisiones convenientes. Y es que solo habría que observar cómo se maneja la gente práctica para darnos cuenta de que no es para nada una mala idea aprender de ellos.
Un ejemplo de lo contrario sería el de dos personas que tienen cada una de ellas todo lo que se necesita para montar un negocio que promete solo éxitos. El socio “A” tiene conocimientos y experiencia en finanzas, tiene buenos contactos, maneja bien los números y es disciplinado, además de tener una parte del capital que se necesitará invertir.
El socio “B”, por su parte, también tiene conocimientos y experiencia en ese ámbito y la otra parte del capital necesario para el negocio previsto. Pero es muy distinto al socio “A” en cuanto a ideas y a la disciplina. Si uno de ellos se deja llevar por las emociones, no querrá hacer negocios con alguien que piense diferente a él y que haga las cosas de manera distinta. No se enfocará en la utilidad de la sociedad, sino únicamente en sus creencias y sentimientos... No estará siendo práctico.Ser práctico significa enfocarse en lo que funciona sin darle tantas vueltas al asunto.
El típico caso de la leche derramada. Es impráctico quedarse a llorar frente a ella y mucho más útil limpiar y continuar con lo que se estaba haciendo. Ser práctico es buscar soluciones que valgan para algo. Dejar un poquito de lado el tan poco beneficioso “por qué?”. ¿Por qué hay tanta maldad? O por qué llueve cada vez que necesito que haga sol? Preguntas que probablemente no tengan respuestas y que quitan un tiempo valioso que podría emplearse en solucionar problemas.Desde luego que en el camino a este cambio se va usted a encontrar con individuos que no se sienten cómodos al lado de gente práctica, alejado de la realidad.
La crueldad va de la mano de la insensibilidad y la persona práctica lo que busca es ser realista, olvidando el positivismo engañoso, los ideales, la excesiva emocionalidad y las verdades absolutas porque entiende que los primeros no funcionan y que estas últimas no existen.
El pragmatismo entiende que es importante abrir la mente y reconocer que lo único permanente es el cambio. Como el mismo Heráclito afirmaba: “Ningún hombre se baña dos veces en el mismo río porque la segunda vez ni el hombre ni el agua serán los mismos”.