¡Piedra pesada!

El texto reflexiona sobre el significado simbólico y científico de las “piedras”, desde la geología hasta los conflictos sociales y su interpretación filosófica

  • Actualizado: 14 de abril de 2026 a las 23:40 -

“La piedra que es rechazada por el constructor puede convertirse en la piedra angular”: William Blake.

Las piedras se forman a través de procesos estudiados en la geología. Existen tres tipos: las piedras ígneas, las cuales se originan del magma o lava al enfriarse; esto implica un proceso de enfriamiento y solidificación.

También existen las piedras sedimentarias, las cuales están constituidas por arena, barro y restos orgánicos, como ser la caliza y la arenisca; conllevan un proceso de depósito, compactación y cementación. Por otro lado, las piedras metamórficas se transforman por alta presión y temperatura, como el mármol y la pizarra; es un proceso estructural sin fundirse. La mayoría de las piedras están formadas por minerales, que son sustancias químicas naturales, cuyos elementos son oxígeno, aluminio, hierro, silicio, hierro, calcio, sodio, potasio y magnesio.

La combinación de estos elementos forma minerales como el cuarzo, mica y el feldespato. Estas piedras tienen características medibles como su dureza, densidad, resistencia, porosidad y conductividad térmica. Su utilidad está en la construcción, en la industria para fabricar vidrio con la arena de sílice, y en la tecnología, donde el silicio es la base de los chips electrónicos. Además, las piedras participan en el ciclo geológico, en el soporte de la vida y la regulación ambiental. Hay problemas que parecen solucionables, pero en realidad son estructuralmente inestables; intervenir sin una comprensión profunda es cargar la piedra.

En la sociedad hay sistemas de violencia y crisis estructurales. Existe la teoría de juegos, cuando muchas partes compiten por un mismo recurso, se generan escenarios de “suma negativa”: todos pierden intentando ganar. En una guerra no hay vencedores. Jerusalén tiene alta carga simbólica, intereses internacionales, conflictos históricos acumulados.

“Y en aquel día yo pondré a Jerusalén por piedra pesada a todos los pueblos; todos los que se la cargaren serán despedazados, bien que todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella”, Zacarías 12:3 RVR60.

Lo mejor es evitar las piedras pesadas: no levantarlas ni arrojarlas.

Establece bien tu cimiento; lo esencial es qué construyes con las piedras.

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