¿Perseverar, idea equivocada?

La perseverancia, bien enfocada, ha sido clave en la vida de grandes figuras y demuestra que el esfuerzo constante puede transformar obstáculos en logros extraordinarios.

Og Mandino en su libro “El vendedor más grande del mundo” nos incita a perseverar hasta alcanzar el éxito. Así se nos compararán con las gotas de lluvia que acaban por llevarse la montaña, la hormiga que devora al tigre, las estrellas que iluminan la tierra, la edificación usando un ladrillo a la vez, intentos que repetidos con perseverancia logran resultados sorprendentes.

Los expertos nos dicen que la perseverancia es una fuerza que transforma obstáculos en oportunidades.

Por ejemplo, de Tomás Edison se nos asegura que intentó cientos de veces antes de lograr que la bombilla eléctrica funcionara.

Cuando le preguntaron por sus fracasos, respondió: “No son fracasos, solo descubrí y descarté cientos de maneras que no funcionaban”.

Gracias a esa forma de pensar, perseveró y cambió la historia de la humanidad, llevando luz a los hogares y las ciudades.

El mismo Gabriel García Márquez, el escritor que reinventó la narrativa fue rechazado por ocho editoriales con su libro “Cien años de soledad”. Además, vivió en condiciones precarias mientras lo escribía. Pero el gran Gabo no abandonó su proyecto literario, perseveró, y su novela fue publicada en 1967. Se convirtió en un clásico universal. En 1982 recibió el Premio Nobel de Literatura, consolidando su lugar como uno de los grandes escritores del siglo XX.

Bíblicamente, el libro de Proverbios nos dice: “Todo esfuerzo tiene su recompensa, pero quedarse en las palabras llena de pobreza”. La conclusión es clara, debe haber acción. Y eso es lo que hizo Rigoberta Menchú en Guatemala. Creció en medio de la pobreza y la violencia política contra comunidades indígenas.

A pesar de la persecución se dedicó a defender los derechos humanos y la dignidad de los pueblos originarios.

Su perseverancia dio frutos, y en 1992 recibió el Premio Nobel de la Paz, convirtiéndose en un símbolo mundial de tenacidad y justicia.

Sin embargo, la perseverancia en un camino equivocado, sin evaluar resultados, puede ser peligroso. Genera desgaste, frustración y pérdida de tiempo. Es como el fuego, puede iluminar o consumir.

LO NEGATIVO: Perseverar sin visión y sin evaluar, derivando en obstinación.

LO POSITIVO: La perseverancia es un motor poderoso acompañada de enfoque y aprendizaje.

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