Para comenzar bien este 2026

Empezar un año sin rumbo es como navegar sin viento: definir objetivos claros es la clave para avanzar.

  • Actualizado: 06 de enero de 2026 a las 23:50 -

En muchas ocasiones hemos escuchado esa frase que advierte que para “aquel que no sabe hacia donde se dirige todos los vientos le son contrarios”. La imagen hace evidente referencia a la navegación marítima, en la que es esencial conocer la dirección de los vientos para saber hacia donde dirigir las velas de la embarcación.

Y con la vida sucede exactamente igual. Cuando no tenemos un norte, un punto de referencia hacia el cual dirigirnos, vamos dando tumbos, dando “palos de ciego”, y si los palos se dan a la “zumba marumba”, podemos hacernos daño y, pero aún, hacer daño a los que nos rodean.

Escribí la semana pasada que, cuando concluía 2025, era fundamental examinarnos para reconocer qué cosas habíamos dejado de hacer con suficiente perfección humana, con el fin de rectificar. Ahora, ante un año que recién estrenamos, es obligatorio hacernos unos propósitos claros para saber hacia dónde dirigir nuestros esfuerzos y así escoger los medios adecuados para alcanzarlos.

Claro está que los días del nuevo año se sucederán igual que pasó en el que acaba de concluir, que el calendario avanzará de idéntica manera a como lo ha hecho hasta ahora, y que el cálculo de las horas y de los días sirven sobre todo para medir el transcurrir del tiempo y ayudar a organizarnos, para hacer un uso inteligente de esas horas y esos días.

Pero, el tránsito de un año a otro no contrae ningún efecto mágico ni nos hace mejores o peores personas de forma automática. Hace falta poner en acción nuestra más firme voluntad para definir unos planes de mejora como padres, hijos, hermanos, amigos, colegas o ciudadanos, y ponerle rumbo al camino que recorrerá otros doce meses, otros trescientos sesenta y cinco días de nuestro paso por este mundo.

De aquí a diciembre suena lejos, por lo que considero más sensato pensar en lo que debo mejorar en este enero, y así sucesivamente. Si el examen de diciembre recién pasado se hizo bien, seguro habrán surgido intenciones de cambio para el año nuevo. Entonces es momento de comenzar.

Seguro habrá detalles a mejorar en la manera de tratar a los demás, comenzando por la propia familia; sobre cómo aprovechar mejor el tiempo en el trabajo; sobre cómo cuidar mejor la propia salud; sobre cómo contribuir para hacer de Honduras un mejor lugar para vivir; en fin, sobre todas aquellas cosas que nos reportarán satisfacción porque nos harán mejores seres humanos.

Ahora, pues, manos a la obra.

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