Ante miles de personas, Barack Obama celebró emocionado el inicio de una aventura “histórica”. Bajo una salva tronadora de aplausos, Hillary Clinton saludó el cambio que la puso como primera mujer candidata a la Presidencia de Estados Unidos. Joe Biden en cambio, debe lidiar con un escenario distinto marcado por el coronavirus.
El exvicepresidente de Obama celebró su victoria en las primarias demócratas con un comunicado y algunas declaraciones por Internet desde el subsuelo de su casa, en donde está confinado por el coronavirus. “¿Recuerdas la noche en que Obama obtuvo la investidura demócrata?”, lanzó esta semana Dan Pfeiffer, exconsejero del presidente demócrata, a otro miembro de su equipo en su podcast Pod Save America. “Hicimos una gran fiesta, y fue genial. Estábamos todos juntos. Obama pronunció un discurso en Minnesota”. Pero para Biden (de 77 años) no hay gran discurso que marque el momento, ni puesta en escena para celebrar la victoria que lo enfrentará en noviembre a Donald Trump. La época no se lo permite, a pesar de que obtuvo su posición de candidato demócrata de forma más contundente y rápida contra el senador Bernie Sanders que sus predecesores.
El miércoles por la noche, con la mirada fija hacia la cámara y su biblioteca de fondo, tuvo algunas palabras para su “amigo” Sanders antes de responder preguntas de electores sobre la pandemia. Pero se le hace difícil hacerse un lugar en los medios.
“Atravesamos una época que no es habitual, y eso ha silenciado las campañas”, destacó David Lublin, profesor de Ciencias Políticas de la American University. No solo todos los actos de campaña fueron anulados desde mediados de marzo, sino que para hacerse oír, Biden debe “competir con el Presidente y con la crisis internacional” que ocupa las portadas de los diarios. ¿No podría hacer más, moverse, reunirse con personal de salud? “Estoy seguro de que él y su equipo continúan pensando sobre qué puede hacer en estos tiempos inéditos”, dijo Lublin a la AFP. Biden que ganó las primarias demócratas de Alaska espera recibir el apoyo oficial de Obama, todavía muy popular entre los demócratas y de raras apariciones públicas. Mientras tanto da entrevistas desde el estudio de televisión instalado en su subsuelo. Pero Trump se asegura cada día apariciones en directo en las grandes cadenas de televisión, con conferencias de prensa sobre la crisis que azota Estados Unidos.
El diario The Wall Street Journal criticó estas apariciones adonde se produce el “aburrido espectáculo” de sus enfados con periodistas. En cambio, la crisis del coronavirus permite que Biden, un veterano de la política con una vida sacudida por las tragedias personales, muestre “dos de sus fortalezas: su competencia, con su conocimiento del funcionamiento del Gobierno, y su empatía”, destaca Lublin. Muy conocido en todo el país, con una ligera ventaja en las encuestas sobre Trump, Biden podría, irónicamente, beneficiarse de un “bajo perfil”, añadió Miles Coleman, analista político.
El exvicepresidente de Obama celebró su victoria en las primarias demócratas con un comunicado y algunas declaraciones por Internet desde el subsuelo de su casa, en donde está confinado por el coronavirus. “¿Recuerdas la noche en que Obama obtuvo la investidura demócrata?”, lanzó esta semana Dan Pfeiffer, exconsejero del presidente demócrata, a otro miembro de su equipo en su podcast Pod Save America. “Hicimos una gran fiesta, y fue genial. Estábamos todos juntos. Obama pronunció un discurso en Minnesota”. Pero para Biden (de 77 años) no hay gran discurso que marque el momento, ni puesta en escena para celebrar la victoria que lo enfrentará en noviembre a Donald Trump. La época no se lo permite, a pesar de que obtuvo su posición de candidato demócrata de forma más contundente y rápida contra el senador Bernie Sanders que sus predecesores.
El miércoles por la noche, con la mirada fija hacia la cámara y su biblioteca de fondo, tuvo algunas palabras para su “amigo” Sanders antes de responder preguntas de electores sobre la pandemia. Pero se le hace difícil hacerse un lugar en los medios.
“Atravesamos una época que no es habitual, y eso ha silenciado las campañas”, destacó David Lublin, profesor de Ciencias Políticas de la American University. No solo todos los actos de campaña fueron anulados desde mediados de marzo, sino que para hacerse oír, Biden debe “competir con el Presidente y con la crisis internacional” que ocupa las portadas de los diarios. ¿No podría hacer más, moverse, reunirse con personal de salud? “Estoy seguro de que él y su equipo continúan pensando sobre qué puede hacer en estos tiempos inéditos”, dijo Lublin a la AFP. Biden que ganó las primarias demócratas de Alaska espera recibir el apoyo oficial de Obama, todavía muy popular entre los demócratas y de raras apariciones públicas. Mientras tanto da entrevistas desde el estudio de televisión instalado en su subsuelo. Pero Trump se asegura cada día apariciones en directo en las grandes cadenas de televisión, con conferencias de prensa sobre la crisis que azota Estados Unidos.
El diario The Wall Street Journal criticó estas apariciones adonde se produce el “aburrido espectáculo” de sus enfados con periodistas. En cambio, la crisis del coronavirus permite que Biden, un veterano de la política con una vida sacudida por las tragedias personales, muestre “dos de sus fortalezas: su competencia, con su conocimiento del funcionamiento del Gobierno, y su empatía”, destaca Lublin. Muy conocido en todo el país, con una ligera ventaja en las encuestas sobre Trump, Biden podría, irónicamente, beneficiarse de un “bajo perfil”, añadió Miles Coleman, analista político.
