Concluimos nuestro análisis del comunicado de la Conferencia Episcopal de Honduras (CEH), publicado el pasado 13 de octubre: “Elecciones Generales 2021- El bien de Honduras es más importante que el bien de tu partido”. Y lo hacemos comentando el tercer apartado del documento. “El actuar de las autoridades electorales”.

Los señores obispos recuerdan al Consejo Nacional Electoral (CNE) que ellos “son los responsables de garantizar la libertad y transparencia del proceso electoral”. Hablar de esto en Honduras es casi un sin sentido, pues de acuerdo con los resultados del estudio de transparencia internacional de enero de 2021, la nación fue calificada con 24 /100, en el índice de percepción de la corrupción.

Esto significa que los hondureños perciben un incremento de la corrupción en el sector público en último año, lo que deja al país ocupando el deshonroso lugar No. 157, entre los más corruptos del mundo, en comparación con nuestro vecino Costa Rica, que tiene una puntuación de 57/100 y ocupa el lugar No. 42, entre los países más avanzados en esta materia.

Incluso, algunos expertos consideran que si Costa Rica sigue en esta línea, en menos de 20 años podría a comenzar a salir del subdesarrollo, algo que para el pueblo hondureño parece cada vez más difícil. Es por eso que ante el momento histórico que estamos viviendo, los miembros del CNE deben sentirse exigidos a velar de forma íntegra y objetiva, por el desarrollo de un justo y honesto proceso electoral, “comenzando por un censo depurado y completo”, en el que la “resurrección de los muertos” se deje para el día del Señor y no para el día de las elecciones. Y así el pueblo hondureño no se sienta burlado, ni traicionado, por aquellos que, siendo sus empleados, pudieran sentirse tentados a vender sus consciencias, siendo cómplices de malas prácticas y fraudes.

De igual manera la CEH ruega a las autoridades, que por el bien de Honduras y de la paz de nuestra sociedad, no escatimen esfuerzos en la labor de brindar legalidad a este proceso electoral, y que para ello hagan uso de todas las herramientas posibles. De manera especial, de cara la población cumplan con la delicada y crucial labor de mantener al público correctamente informado, pues sería lamentable que se repitieran episodios tan vergonzosos como la “caída de sistemas” en medio del conteo de votos, algo que solo contribuiría a exacerbar confrontaciones que terminan dañando al país y restan legitimidad al proceso. Cierro con las últimas palabras de este tercer apartado: “Los grandes problemas que enfrenta Honduras deben ser resueltos por todos, nadie puede hacerlo solo, nos necesitamos unos a otros. Por eso el diálogo entre todos los sectores de la sociedad es indispensable, y seguirá siendo el mejor camino para reconstruir el país que queremos y necesitamos”.