Pasado mañana es Navidad, durante dos mil años esta festividad ha sido una de las más importantes del mundo, especialmente en occidente o lo que en antaño se conocía como la cristiandad.
Muchos hoy en día, entre ateos, cristianos protestantes y uno que otro “iluminado” atacan la celebración de esta fecha afirmando que Cristo no nació un 25 de diciembre y que la Iglesia católica nos ha engañado durante siglos. Pues bien, a estos pseudoeruditos hay que comenzar por reconocerles que efectivamente Jesús de Nazaret no nació ese día, pues no existe en la Sagrada Escritura ningún dato respecto a la fecha precisa del nacimiento del Señor, porque teológicamente esto es irrelevante. Pero lo que no es irrelevante es el hecho real e histórico de haber nacido, por lo que es el hecho y no la fecha, el auténtico contenido de la celebración de la Natividad. Los cristianos celebramos aquello que nos dice San Juan 3, 16: “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.” Ahora bien, contrario a lo que algunos desinformados opinan, la Iglesia católica nunca nos ha engañado, no existe documento alguno que enseñe, a manera de doctrina, que el Salvador nació en una fecha determinada; pero entonces ¿por qué celebramos la Navidad durante esta fechas? Pues bien, tras el edicto de Milán de 313 d.C., el cristianismo se equiparó con el paganismo de entonces, pero fue alrededor del 350 d. C., cuando el papa Julio I comenzó a celebrar el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre, algo finalmente decretado por el papa Liberio en 354. d.C. Hacia el año 440 d.C. el papa León Magno estableció esta fecha para la conmemoración de la Natividad, y casi un siglo más tarde en 529 d.C. el emperador Justiniano la declaró oficialmente festividad del Imperio.
La elección de esta fecha en primer lugar fijaba un día específico para dicha celebración, que más que conmemorar un hecho del pasado,actualiza con toda su eficacia la verdad de la encarnación y nacimiento del Hijo de Dios y su misión salvífica, que es permanente y constante en el tiempo. Por otra parte, se cristianizó la fiesta de la “Saturnalias” o fiestas de Saturno, que culminaban el 25 de diciembre con el día del “sol invictos”, celebraciones paganas que conmemoraban a los “dioses” saturno y apolo. Ahora bien esto no quiere decir que la Navidad tenga un origen pagano, pues su raíz y su centro es Cristo, otra cosa es que algunos la celebren de forma pagana, pero eso es otra historia. Lo cierto es que el origen de la Navidad reside en lo espiritual, en la fe personal y eclesial en un hecho que tuvo lugar en la historia, pero que trasciende lo histórico, porque Dios que está más allá del tiempo, se hizo hombre en un tiempo determinado hace casi dos mil años, por amor a nosotros.