16/01/2026
01:00 PM

Nada te turbe

En periodismo se dice que no es noticia que un perro muerda a un hombre, sino que un hombre muerda a un perro. No es noticia que amanezca todos los días y sería una terrible noticia que un día no amaneciera. Es decir, la noticia es lo extraño, lo que se sale de lo normal. Eso es así, nos guste o no. Pero el que sea así no significa que sea inocuo, pues como consecuencia podemos llegar a pensar que todo va mal, a base de estar informados solo de lo que va mal. Tampoco lo contrario sería bueno, pues ignorar lo que va mal es la política del avestruz que solo sirve para que el león se acerque a ella y se la coma, cuando podía haberse escapado con una veloz carrera.

Esto que digo sirve para todo y para todos, también para lo concerniente a la Iglesia. Hay muchas, muchísimas cosas que van bien, gracias a Dios. Religiosos y sacerdotes que son fieles a su vocación, obispos entregados a su pueblo, esposos que luchan por su matrimonio y por educar cristianamente a sus hijos, jóvenes que dan testimonio de su fe. Hay también algunas cosas que van mal e incluso que van muy mal. Pero las otras, las que nos suscitan preocupación, también están. Hoy quiero referirme a tres de ellas.

La primera es la fuerte presión que está recibiendo la Iglesia para que claudique en su oposición al aborto, a la eutanasia y a la ideología de género; esta presión -a la que me referí la semana pasada identificándola con un nuevo maltusianismo- está avalada por supuestos datos científicos, según los cuales la humanidad es la enemiga del planeta y hay que reducir su número si se quiere salvar la Tierra y, en definitiva, si se quiere salvar a la propia humanidad; el ser humano es el enemigo a batir y para empezar hay que acabar con los que menos pueden protestar, los débiles. Pero, ante todas estas cosas que me preocupan, recuerdo el consejo de Santa Teresa: “Nada te turbe, nada te espante, solo Dios basta”. Y, cómo no, las palabras de la Virgen de Guadalupe a San Juan Diego: “¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás por ventura en mi regazo?” “Omnia vincit amor”, “todo lo vence el amor”. No lo olvidemos.