“Me he propuesto dar un espacio para la reflexión espiritual, para renovar la fe. Sí, yo me hago mis propósitos, así como en Año Nuevo.
En estos días, uno tiene que hacer magia, estirar el dinero o utilizar las tarjetas de crédito, eso sí: con mucho cuidado, ya que de lo contrario las deudas se hacen insoportables.
¿Pero cómo le hacemos si el lempira está deslizándose como en un tobogán de esos que les gustan a los niños? Todo está más caro. ¡Cómo les gusta a los niños la diversión de estos días! Hay que darles diversión, recreación... después de todo son vacaciones. Y claro, está la espiritualidad, que es el centro de la celebración.
Hay que ocuparse también de la comida. Es que no podemos dejar de lado las torrejas y el ayote en miel, como mínimo. ¿Verdad que ese olor del dulce de rapadura y canela evoca la Semana Santa? Lleva su tiempo preparar las recetas tradicionales.
También hay que salir, pues ¿en qué otra época del año sería posible? Aunque sea un viaje del día… tomarse las fotos, una selfi por lo menos. ¡Qué pensarían los demás si no subo al Face una foto que demuestre lo bien que la estoy pasando! Dirán que soy una aburrida.
Pero no puedo andar con la ropa de siempre, ya está muy usadita, debo comprar algo nuevo. Haré tiempo para ir de tiendas. Y claro, también debo dedicar un espacio a la vida espiritual.
Hay que buscar a alguien que cuide la casa mientras salimos, pues ahora más que nunca debemos estar atentos a todo. Conozco mil historias de gente que encuentra su casa como “pista de baile”. Hay que invertir tiempo en eso, pero bien lo vale. ¡Por fin podré relajarme!
No debo olvidar revisar el carro, para poder salir. Hay que hacer tiempo necesario para eso. Es mejor prevenir, pero voy a distraerme. ¡Ah… también debo dar gracias a Dios y a renovar mi fe! Pero con tanta cosa que hacer la pregunta es: ¿me dará tiempo?”.
La interlocutora era mi yo interior. Mi propia reflexión: hay que priorizar y recordar que la cruz de Jesús nos indica la necesidad de la relación personal con Dios a través de la oración, simbolizada por el madero vertical, y la relación con los demás, el madero horizontal. Que el ruido no nos aleje de lo más relevante.
*Periodista y máster en Estudios Diplomáticos.