Un sistema nacional de salud unificado no solo permitirá ahorros, sino también una mayor eficiencia en el tratamiento de los problemas de la población que habita el territorio nacional. El sistema podrá remediar el problema de médicos y otros profesionales que tienen plazas en instituciones o establecimientos diferentes, incluso en diferentes ciudades. Tenemos un médico que hace guardia en el Hospital de Comayagua, de 7:00 pm a 7:00 am; resulta que trabaja también en el Seguro Social en Tegucigalpa, en donde su jornada comienza a las 7:00 am. Este caballero necesita abandonar su trabajo de guardia en Comayagua unas dos o tres horas antes de que termine su jornada porque de otra manera no podría aparecerse en su trabajo en Tegucigalpa a las 7:00 am. Y vi, por ejemplo, médicos que trabajaban en el Hospital Escuela y que tenían una jornada vespertina en el Hospital Militar. El trabajo en el Hospital Escuela lo abandonaba a la hora de salida, pero su llegada al Hospital Militar ocurría generalmente una hora después.
Con un sistema unificado, el médico podría tener las dos plazas consecutivas en la misma institución y no tendría que hacer esos desplazamientos, que hacen que las instituciones pierdan tiempo de trabajo de sus empleados y que deba gastarse combustible en el traslado. Esta situación también hace que un paciente que llega a solicitar atención a las 2:00 am no es atendido adecuadamente y se le envía al Hospital Escuela en ambulancia porque si el médico lo acepta como paciente podría ser que deba quedarse con el enfermo hasta más tarde de la hora en que generalmente abandona ilegalmente su trabajo. Esto también atacaría la mora quirúrgica, puesto que el cirujano podría tener dos jornadas consecutivas y hacer muchas más operaciones por día.
Un sistema unificado de salud, en el que además se integren los servicios privados y las facultades universitarias del sistema de salud, permitiría tener un número de expediente universal, válido para todas las instituciones. El número válido para todo el servicio sanitario debe ser el número de identificación nacional de cada paciente porque es único, no se repite. Traería la ventaja de que el paciente tendría un solo expediente clínico, al que podría acceder cada médico cuando el enfermo va a la consulta a través de un programa en el que todos los que han consultado a un médico en cualquier segmento de salud del país estén inscritos en un archivo central con todo su historial clínico. Este paso ayudaría a facilitar el conocimiento de la evolución del paciente, sus antecedentes, sus tratamientos y toda la información esencial para entender la situación por la cual el paciente acude a la consulta. Por supuesto, este sistema debe ir acompañado de una disposición legal que asegure la inviolabilidad de la información de cada enfermo, que debe ser manejada con total discrecionalidad por quienes están autorizados a ingresar en el programa.
Un sistema unificado ahorraría el consumo de medicamentos, pues con la diversidad actual el paciente puede ir de médico en médico y recibir recetas del mismo medicamento, pero con nombres comerciales diferentes, lo que lleva a gastos innecesarios en una economía pobre de los sistema de prestación de servicios de salud públicos.
En vista de que tendremos un sistema unificado, la enseñanza de pregrado y de posgrado podría coordinarse mucho mejor entre la Facultad de Ciencias Médicas y la conducción de los servicios unificados de salud, situación que permitiría más graduados tanto en ambos niveles, sobre todo en las áreas en las que hay déficit de especialistas.
Este sistema, con mayor respaldo presupuestario, podría ofrecer mejores sueldos a los profesionales y así exigir exclusividad en el trabajo, sin posibilidades de que ejerza privadamente para evitar los conflictos que se presentan muy frecuentemente por intereses pecuniarios. No lo atiende en el sistema público y lo deriva a su servicio privado.
Para concluir esta columna sería bueno que el Sistema Unificado de Salud y el Colegio Médico de Honduras reconsiderara la duración de la jornada de trabajo para elevarla a 8 horas, que es la jornada que cumplen todos los demás trabajadores públicos y privados del país. Sobre todo en un país enfermo como el nuestro, que requiere mayor dedicación, esfuerzos y más tiempo para que podamos superar nuestro índices de salud y ofrezcamos a los compatriotas una vida más saludable y más duradera.