11/02/2026
10:05 PM

Lo visible y lo invisible

Salomón Melgares Jr.

En nuestro día a día, es fácil dejarse llevar por las cosas que podemos ver y tocar y olvidar que hay un reino invisible detrás de nuestros ojos.

Esta es la aclaración que hizo el apóstol Pablo en su carta a los creyentes en Éfeso: “[Nosotros] no luchamos contra enemigos de carne y hueso, sino contra gobernadores malignos y autoridades del mundo invisible, contra fuerzas poderosas de este mundo tenebroso y contra espíritus malignos de los lugares celestiales” (Efesios 6:12, NTV).

Todo lo que estos seres malignos quieren es tentar, conducir hacia lo malo o hacia todo aquello que daña y destruye. Por eso el apóstol exhorta a dejar de lado los actos oscuros que estos seres inducen, y recomienda ponerse la armadura radiante de la vida recta” (Romanos 13:12).

La implicación es la siguiente: los ataques de estos seres malignos llegarán inevitablemente, y nosotros debemos estar firmes por medio de la armadura que nos ayudará a contrarrestar todas sus estrategias.

“Por lo tanto, pónganse todas las piezas de la armadura de Dios para poder resistir al enemigo en el tiempo del mal.

Así, después de la batalla, todavía seguirán de pie, firmes. Defiendan su posición, poniéndose el cinturón de la verdad y la coraza de la justicia de Dios.

Pónganse como calzado la paz que proviene [del evangelio de salvación de Jesús] a fin de estar completamente preparados. Además de todo eso, levanten el escudo de la fe para detener las flechas encendidas del diablo.

Pónganse la salvación como casco y tomen la espada del Espíritu, la cual es la palabra de Dios” (Efesios 6:13-17, NTV).Finalmente, la oración es un elemento decisivo en nuestra lucha contra estas autoridades del mundo invisible.

“Manténganse alerta y sean persistentes en sus oraciones”, insta el apóstol en el versículo 18. A través de la oración, nos conectamos con el Dios invisible que es Señor tanto de lo visible como de lo invisible.