Hemos publicado en nueva edición “Reivindicación”, obra de Fernando Somoza Vivas de 1903.
“Reivindicación” recoge fuentes primarias y observaciones directas del proceso electoral, deterioro y finalmente descalabro cruento del orden constitucional. Aunque el autor tiene un sesgo abierto (manifestado desde el título), y es más un escrito de inmediatez para documentar y justificar un proceso de guerra civil, hace un esfuerzo moderado por incorporar las voces contrarias o adversas.
El proceso electoral de 1902 representa la primera vez en la historia de Honduras en que la oposición tiene una oportunidad real de alzarse con una victoria electoral. Antes, todos los gobiernos habían surgido de las armas (ya sea por revolución, invasión externa, o amenaza de la misma), de un “dedazo” del gobernante, o de un consenso.
La candidatura de Manuel Bonilla representaba un proyecto ajeno a la administración y con una considerable popularidad (producto del avance en las letras y las comunicaciones, que iban permitiendo la formación de una opinión pública).
El segundo componente que permitía esta oposición era el compromiso del Presidente Terencio Sierra de no reelegirse, y de cuidar al menos las apariencias de imparcialidad a inicios del proceso. La oposición reconocía al gobierno de Sierra como progresista; y que las condiciones de democracia y debate público eran muy superiores a las del pasado. Por tanto, había habido un progreso sustancial, el cual daba lugar a nuevas demandas democráticas sin lograr satisfacerlas.
Sin embargo, no todas las prácticas pasadas habían sido superadas. Acompañando un estricto compromiso con la no reelección y respeto a la libertad de prensa, existía el abuso del poder público para restringir una candidatura insurgente. Si se le suma a esta candidatura oficial de Juan Ángel Arias, una tercera de Marco Aurelio Soto, vemos que había una serie de variables que hacían difícil una salida ordenada.