Así fue la liberación de la hondureña Carmen Mejía tras pasar 22 años presa en Texas
Carmen Mejía, una humilde madre hondureña, fue condenada a cadena perpetua en Texas. Tras 22 años de prisión, un juez admitió el error de la corte y la declaró inocente
- Actualizado: 11 de marzo de 2026 a las 15:26 -
Después de 22 años, doña Carmen Mejía salió libre de prisión y se reencontró con sus familiares. Entre abrazos y lágrimas, lo que parecía imposible después de ser condenada a cadena perpetua se convirtió en realidad.
Tras ser declarada inocente por un juez del condado de Texas, se reveló que Carmen Mejía corría el riesgo de deportación, sin embargo, fuentes confirmaron que no será deportada y que ya se encuentra en libertad.
La abogada de Mejía, Vanessa Potkin, confirmó al diario The Austin American Statesman que la mujer, nacida en Honduras pero que ha vivido por más de 30 años en Estados Unidos, fue liberada esta madrugada del 11 de marzo.
La madre hondureña enfrentaba la posibilidad de ser deportada a Honduras, debido a una norma que fuerza a las autoridades locales a mantener retenidas por 48 horas a las personas a petición del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), mientras se decide si pueden ser deportadas o enviadas a un centro de detención para migrantes, o puestas en libertad.
Un juez del condado de Travis desestimó formalmente el caso en su contra el pasado lunes, poniendo fin a una condena que la mantuvo por 22 años en prisión.
A finales de enero, un tribunal de apelaciones la declaró inocente, después de que salieran a la luz nuevas pruebas en su caso que demostraron que la muerte de un bebé de 10 meses que tuvo bajo su cuidado en 2003 fue un accidente y no un homicidio.
"Mejía logró sobrevivir más de dos décadas en prisión impulsada por la esperanza de reunirse algún día con sus hijos. Sería la máxima injusticia que, después de vencer todos los obstáculos y demostrar finalmente su inocencia —una tarea hercúlea—, en lugar de recuperar su libertad sea trasladada a otra forma de encarcelamiento", señaló entonces Potkin, abogada de la ONG Innocence Project, en un comunicado.
Mejía llegó a Estados Unidos desde Honduras en 1995 huyendo de la pobreza y de un entorno familiar abusivo. Tenía estatus de protección temporal (TPS) y permiso de trabajo cuando fue arrestada en 2003, de acuerdo con información de la ONG.
Durante el juicio, la fiscalía sostuvo que el bebé murió porque un adulto lo mantuvo intencionalmente bajo agua hirviendo. Sin embargo, décadas después, expertos concluyeron que las lesiones eran compatibles con un accidente doméstico causado por agua extremadamente caliente proveniente del calentador de la vivienda, que no tenía dispositivos de seguridad para controlar la temperatura.
Entre lágrimas y con la voz entrecortada, doña Carmen Mejía recordó la fe que la sostuvo durante los años de encierro. “Yo creo en los ángeles y decía: ‘Dios me va a sacar de aquí un día’”, expresó ante la corte antes de salir libre.
Uno de los primeros en cuestionar el caso fue Art Guerrero, alguacil del juicio original. Recordó que durante el proceso la veía devastada. “Lloraba todo el tiempo, todos los días. Estaba cabizbaja”, relató.
Tras jubilarse en 2015, el alguacil decidió contactar al Proyecto Inocencia, lo que permitió reabrir el caso. “Dios trabaja de maneras misteriosas”, dijo al recordar cómo comenzaron las nuevas audiencias.