“Sin periodismo no hay democracia”: Gabriel García Márquez.El periodista informa, investiga, denuncia las injusticias, educa y conecta a la sociedad con los acontecimientos que afectan la vida de cada ciudadano.
A nivel mundial, el periodismo une las naciones, permite conocer otras culturas y ayuda a que las personas comprendan lo que ocurre en el mundo entero.
La asignación del periodista es buscar la verdad, informar con responsabilidad y dar voz a quienes no la tienen, defiende la libertad de expresión, investiga los hechos importantes para la sociedad y logra servir al pueblo mediante la información.
El periodista puede influir positivamente en la conciencia social; es por ello que queremos honrar a cada periodista que logra dar la información. Sin embargo, detrás de ello hay un trabajo de investigación, entrevistas, verificación de datos y redacción.
También implica cubrir conflictos, desastres y crisis, manteniendo siempre la objetividad y en esencia tener la ética para hacerlo.
Los peligros que enfrenta un periodista siempre son una realidad: amenazas, persecución política, censura, violencia, desprestigio, estrés y presión emocional, así como riesgos en zonas de guerra o crimen. Muchos periodistas han perdido su libertad e incluso la vida por defender la verdad.
En mayo de 2026, el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos actualizó la cifra a 103 periodistas y trabajadores de medios asesinados desde 2001.
Sin periodistas, la sociedad viviría desinformada, la corrupción aumentaría, muchas injusticias no serían conocidas. Es tan fuerte la labor que ayudan a tener una sociedad más consciente y participativa.
Gracias por la labor de cada periodista; sigue siendo esencial la aplicación de ser voz que anuncia, como en el tiempo antiguo el profeta Zacarías declaró: “Pero ustedes deben hacer lo siguiente: digan la verdad unos a otros. En sus tribunales, pronuncien veredictos que sean justos y que conduzcan a la paz. 17 No tramen el mal unos contra otros. Dejen de amar el decir mentiras y jurar que son verdad. Yo odio todas esas cosas, dice el Señor”, Zacarías 8: 16-17 NTV.