“La tierra proporciona lo suficiente para satisfacer las necesidades de cada hombre, pero no la codicia de cada hombre”, Mahatma Gandhi.
El estrés térmico es una condición física y ambiental que sucede cuando el cuerpo humano no puede regular adecuadamente su temperatura.
La ciencia ha determinado que el cuerpo humano mantiene normalmente una temperatura cercana a los 37 °C, pero cuando el calor ambiental supera la capacidad natural del organismo para enfriarse mediante el sudor y la circulación sanguínea aparece el estrés térmico. Esto puede afectar gravemente la salud.
El origen del estrés térmico se produce por la combinación de varios factores, como ser las temperaturas elevadas en las olas de calor, la humedad ambiental, la falta de ventilación, la exposición al sol, el trabajo físico intenso en ambientes calientes, la escasez de agua y la deshidratación, la contaminación ambiental y calentamiento global.
Las ciudades con mucho cemento y poca vegetación es donde las olas de calor se acumulan más fácilmente.
Es una responsabilidad humana y ciudadana evitar la deforestación, la contaminación industrial, el aumento del calentamiento global y el crecimiento urbano sin áreas verdes.
Los efectos graves del estrés térmico en la salud humana son deshidratación, la fatiga extrema, los mareos y dolor de cabeza, dificultad para respirar, golpes de calor, pérdida del conocimiento y, en casos severos, el daño cerebral o muerte.
Los efectos en el medio ambiente del estrés térmico son las sequías prolongadas, la pérdida de cultivos, muerte de especies de animales y escasez de agua potable.
La manera de prevenirlo es evitar la exposición al sol en forma prolongada y reducir la contaminación.
La realidad es que el mundo natural entra en estrés térmico y pone a prueba la resistencia humana; además, pone en evidencia la prudencia, el autocuidado y la fortaleza espiritual, ya que muchas personas se vuelven irritables, agresivas e impulsivas.
“Ustedes viven siempre angustiados y preocupados. Vengan a mí, y yo los haré descansar”, Mateo 11:28 TLA.