Desde los años aciagos de una cruenta guerra interna hasta la actualidad, El Salvador ha dado un giro de 180 grados en materia de turismo de tal manera que ahora compite con Honduras, con ventaja calificada; no obstante, que el nuestro es un país con mayor número de atractivos para vacacionar.
Honduras dispone de una infraestructura espléndida, como playas e islas en el Atlántico y el Pacífico, en donde están anclados los más apetecidos paraísos turísticos, mientras el Pulgarcito de América solamente tiene una corta franja costera en el sur. Sin embargo, no debemos desestimar su potencial turístico porque ofrece una vibrante mezcla de playas de surf y miradores panorámicos hasta en los cráteres de sus volcanes extinguidos.
El centro histórico de San Salvador, que en tiempos de la guerra doméstica se reducía a un parque con la catedral metropolitana enfrente, ahora es un centro turístico rodeado de modernos edificios; entre ellos, el del Palacio Nacional, reluciente de luces por la noche, y el de la Biblioteca Nacional (Binaes), de siete niveles, construida por el gobierno de Nayib Bukele para que sea una antorcha de cultura encendida todos los días del año, las 24 horas.
Aparte de los sitios mencionados, también destacan entre los más visitados esta temporada las playas de La Libertad, en donde existen restaurantes de diferentes categorías que ofrecen platos a base de los variados frutos de mar que ofrece el Pacífico, como pescados, crustáceos y conchas de distintas especies.
De acuerdo con los datos publicados por ONU Turismo el pasado mes febrero, El Salvador se posiciona como el tercer destino con mayor crecimiento a nivel global, superado únicamente por los países asiáticos de Bután y Catar. El salto histórico salvadoreño a la industria turística mundial no hubiese sido posible sin la reducción ostensible de los índices de criminalidad que han modificado la percepción internacional del país en los mercados generadores de turistas.
Este ambiente de seguridad no ha sido posible en Honduras, lo que lo pone en desventaja en competitividad turística con su hermano más pequeño.