Si el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) estuviera funcionando como fue concebido por el extinto ex presidente Ramón Villeda Morales en 1959 no se encontraría en estado agónico como en la actualidad.
Tomando en cuenta que el Estado tiene la obligación de garantizar el derecho a la salud, a la asistencia médica y en definitiva al bienestar individual y colectivo, se fundó la institución que ahora está enfrentando una terrible crisis.
La condición de médico y estadista visionario debió influir en Villeda Morales para que entre sus proyectos priorizara el de la seguridad social para que los ciudadanos miraran el porvenir sin incertidumbre.
Como mandatario y pediatra solía ilustrar a las madres sobre la importancia de la leche materna en la prevención de enfermedades tanto para el recién nacido como para ellas, con el valor agregado que viene un delicado envase, según decía en su retórica.
De no haber sido por las malas administraciones y el despilfarro de las cotizaciones constantes y abundantes aportadas en forma mancomunada por los usuarios y sus patronos, los hospitales y las clínicas periféricas de la institución, hoy estarían bien fortalecidos y abastecidos de medicamentos con el acampamiento de una atención de primera categoría como en los más modernos centros asistenciales.
Uno de los golpes más fuertes, o al menos más evidente, que la corrupción dio al IHSS, fue durante la administración de Mario Zelaya. Se estima que más de 6,300 millones de lempiras fueron saqueados mediante distintos artilugios de la institución estatal, con la participación de diferentes actores, pero no todos están pagando una condena por su delito.
Para evitar que se siguieran cometiendo actos de tal naturaleza, el actual gobierno consideró necesario eliminar los fideicomisos que permiten la compra expedita de medicamentos e insumos médicos, pero se presta para transacciones fraudulentas.
Sin embargo, tal determinación provocó un desabastecimiento mortal de fármacos para enfermedades tan sensibles como la esclerosis múltiple, la diabetes y la insuficiencia renal. Tal situación no se hubiera presentado si antes se hubiese tomado en cuenta aplicar otro mecanismo en lugar del fideicomiso, como la ley de contratación del estado o los reglamentos de la Agencia de Regulación Sanitaria, referente a los medicamentos.
La institución había salido de un coma financiero generado por diferentes actos de corrupción en el gobierno anterior, pero hoy nuevamente está en Cuidados Intensivos pues existe un colapso financiero en los hospitales de San Pedro Sula, Puerto Cortés, La Ceiba y Santa Rosa de Copán por falta de presupuesto para atender las demandas inherentes a la asistencia médica de los derechohabientes.