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El “escudo de silicio” taiwanés

  • 15 abril 2024 /

A pesar de su tamaño relativamente pequeño, Taiwán desempeña un papel importante en la economía mundial gracias a su avanzada industria de semiconductores. Esto no solo le genera riqueza nacional, sino que también contribuye a mantener su defensa nacional. Su tesoro tecnológico se fraguó en la década de 1970, cuando Estados Unidos transfirió parte de su tecnología a Taiwán para externalizar la fabricación.

Abarcaba una amplia gama de industrias y formaba parte de una tendencia más amplia, en la que políticos y empresas estadounidenses contribuyeron al desarrollo de países amigos como Corea del Sur, Japón y Taiwán. En el contexto de la Guerra Fría, la lógica era tanto económica como geopolítica y se justificaba por dar impulso a la capacidad industrial de los aliados en el conflicto con la Unión Soviética. La misma lógica se aplicaría a partir de los años 80 en la República Popular China.

El sector de los semiconductores se convirtió en el más importante de Taiwán con el paso de los años, especialmente tras la creación de Taiwan Semiconductor Manufacturing Company Limited (TSMC) en 1987. Junto con otro fabricante taiwanés, United Microelectronics Corporation, las dos empresas son los mayores fabricantes de chips por contrato del mundo, y producen chips principalmente para empresas occidentales. En conjunto, las empresas taiwanesas producen alrededor del 90% del suministro mundial de chips avanzados.

Su papel es crucial a escala mundial, no solo en la fabricación, sino también en I+D y distribución. A menudo es a través de empresas taiwanesas que China obtiene incluso chips estadounidenses y europeos, lo que da buena cuenta de la huella de Taiwán en toda la cadena de producción de semiconductores.

Desde la perspectiva del gobierno de Taipéi, la industria de los semiconductores es clave y ello se refleja en sus programas de subvenciones a las empresas, así como en su participación directa o indirecta en dichas empresas. Así lo entienden los políticos, tanto del gobernante Partido Democrático Progresista (DPP) como del opositor Kuomintang (KMT), lo que significa que las próximas elecciones no afectarán significativamente al sector. La motivación es económica, pues el negocio es rentable, y política: el negocio vanguardista proporciona a Taiwán capital político en Washington y, hasta cierto punto, en Pekín.

Taiwán se ha convertido así en un campo de batalla clave en la actual guerra fría entre Estados Unidos y China. Pekín intenta imitar el éxito de la industria taiwanesa de chips, y aunque la supera en ventas totales a escala mundial, sigue rezagada en tecnología avanzada. Dado que China reclama Taiwán como su territorio, existe una neutralidad incómoda entre ambos países. Que Pekín intensifique su presión, incluso militar, contra la isla hace que Taiwán dependa del apoyo de Estados Unidos para su defensa. Ello explica que Taiwán se haya mostrado más que conforme con los controles y las sanciones estadounidenses contra el sector chino de los semiconductores, aunque ello perjudique económicamente a sus empresas a corto plazo. (Continuará)