15/05/2026
10:58 PM

‘Designados’, ¿para qué?

San Pedro Sula, Honduras.

La política no es una cosa fácil de entender. Hay que gente que la ponen en posiciones públicas para que figure, pero no figura en nada y más bien se desgasta, así como hay otra gente que no está en esas posiciones pero figura más que aquellos y consigue más popularidad. Hablamos de los Designados presidenciales, que no sabemos a ciencia cierta qué es lo que hacen exactamente, si están allí para que el presidente les haga perder el brillo personal o están allí para hacer que la labor del presidente brille más.

Con la asunción del presidente Manuel Zelaya y el señor Elvin Santos como vicepresidente creíamos se terminaban 50 años de designados presidenciales para asumir un vicepresidente que, en algún momento iba a ejercer de presidente, eso resultó un fiasco y el resultado todos lo conocemos.

Entonces si los designados llamados así o vicepresidentes también llamados así, tienen como única función no estorbar el camino del presidente ni ensombrecer su figura, para qué tenemos designados. En Honduras ha sido un premio de consuelo para aquellos perdedores políticos, para que de alguna manera se sientan cerca del poder, pero alejados de las decisiones. Están allí, pero a la vez no están, figuran en público pero a la vez, no quieren que brillen mucho, el asunto es contradictorio. Cómo podrá ser la relación del presidente con uno de sus designados después de una desgastante campaña política en que lo enfrentó desde el plano político hasta el plano meramente personal.

Es difícil dormir con el enemigo. Pero por lo visto, esto no es algo que incomoda mucho a estos “designados”. Con tal de estar en la escena pública, no les molesta mucho parecer sombras alrededor del principal. Qué pasaría si un designado cumpliera realmente la función legal que tiene un vicepresidente, si tuviera que asumir el cargo en virtud de una falta temporal o absoluta del presidente, o dado el caso, de una suspensión del cargo al presidente por motivos políticos, no sería esta la utilidad más práctica y correcta de una de un designado. O sería más bien como meter un perro y un gato en un mismo saco. Porque seguramente el designado estaría más vigilante de la labor del Presidente, acorde con la oposición que me mostró durante la campaña de disputa de la presidencia, por lo que, cualquier desacierto podría ser aprovechado por el vicepresidente para poner en tela de duda la capacidad o la legalidad de las actuaciones del presidente.

Así es la política, un poco de realidad y mucho de drama, pero lo cierto es que hay otros personajes que como digo, no los nombran pero figuran en todo, sustituyen a todos y se ganan más aplausos que cualquier designado. Hay personajes que aparecen en todos los gobiernos, que son el ingrediente infaltable, negociadores, componedores y hasta cualquier oficio no definido que puedan hacer, lo hacen. Es tiempo que definamos claramente cuál es el papel de esta nómina tan alta que paga el Estado a los designados, sin que se designe claramente cuáles serán sus funciones en cuanto a sustitución del mandatario. Aunque si lo hacemos probablemente pondremos unas brasas en las manos del presidente, que ya no sabremos quién será el que se quite primero de encima al otro, o el vicepresidente que quiere el cargo o el presidente que quiere fuera de su vista a su potencial sustituto.