30/12/2025
10:58 AM

¿Contagiado de psicoesclerosis?

San Pedro Sula, Honduras.

El Dr. Norman Vincent Peale, que era doctor en Teología y predicador de fama mundial, cuando estuvo a cargo de la Marble Collegiate Church en Nueva York, tomó un taxi junto a un amigo, en un día frío y lluvioso. Al abordarlo saludó entusiastamente al conductor. Pero éste resultó ser un agrio taxista neoyorquino.

Después de cruzar cálidas frases del predicador por heladas respuestas del conductor, la persona que lo acompañaba le llamó “doctor”. Fue entonces cuando el hombre del volante trató de sacar una consulta gratis. Evidentemente tomó a Peale por “doctor en medicina”. Le dio los síntomas de su enfermedad: Un dolor de espalda fuerte y frecuente, aturdimiento mental, sentía mucha tensión y esto le acarreaba fatiga e irritación. El diagnóstico fue tajante: ¡Psicoesclerosis!

El taxista se alarmó, aunque confesó que nunca había oído hablar de semejante enfermedad. Entonces, el Dr. Peale le explicó: así como hay arterioesclerosis, que es un endurecimiento de las arterias; hay psicoesclerosis, que es un endurecimiento de los pensamientos. Y aunque también le recomendó ver a su médico y hacerse un chequeo total, le pidió hacer pasar pensamientos hermosos y entusiastas por su mente, a manera de ir lavando los pensamientos duros, resentimiento y hasta de odio.

¿Podremos usted y yo sacar ventaja de este hecho de la vida real? Con honestidad puedo afirmarle que sí. Veamos por ejemplo. ¿Tiende usted a enfurecerse con facilidad cuando el tránsito se congestiona? Si una persona no está de acuerdo con usted ¿tiende a calificarla mentalmente y de inmediato como estúpida o tonta? ¿Qué piensa acerca de su trabajo? ¿Y de sus compañeros de trabajo? ¿Qué piensa de su país? ¿Y de sus conciudadanos? Usted podrá analizar por sí mismo lo duro de sus pensamientos.

Sí, amigo lector, cualquier médico le dirá lo mucho que los pensamientos influyen en la salud general del cuerpo. El viejo adagio de mente sana en cuerpo sano, bien podría decirse también al revés: cuerpo sano en mente sana.

LO NEGATIVO: Crear inconscientemente el hábito de pensar duramente de todos y de todo. Y dejar que nuestra salud pague las consecuencias.

LO POSITIVO: Esforzarnos por pensar con tolerancia. Impulsar pensamientos hermosos, entusiastas, agradables. Y comprobar lo mucho que influyen en nuestra salud.