02/05/2026
03:15 PM

Conociendo los falsos profetas

Conociendo los falsos profetas

La Biblia en Mateo 7.16 nos dice: “por sus frutos los conoceréis”, de la misma manera se puede conocer a una persona por las obras que hace, por lo que dice, por lo que promete; no tanto por sus buenas intenciones sino por lo que la persona haga, si es una buena acción, o por el contrario, es una acción egoísta, o impregnadas de codicia, a esto me refiero.

Este pasaje bíblico nos hace reflexionar para que sepamos distinguir entre los profetas verdaderos y los falsos, para que podamos igualmente distinguir las promesas de los políticos hondureños, a los que dicen verdades o los que dicen mentiras para esconder sus malas acciones, como un candidato de uno de los partidos emergentes que expresó que le habían ofrecido 50 millones de dólares para reintegrar en sus funciones al ex presidente Mel, la sola suposición de esa expresión por lo utópico o irreal la convierte en mentira. Otro candidato dijo que crearía en su gestión unos 800 mil empleos, algo así como el 10 por ciento de la población hondureña, lo cual no se produciría ni que tuviera una vara mágica para hacerlo, no lo han hecho los países industrializados, ni tan siquiera Estados Unidos siendo el país más poderoso de la tierra ha podido batir esa brecha aludida por el presidenciable nacionalista. Todavía flotan en el aire las promesas hechas por el presidente Lobo que no cumplió, como la referida a la inseguridad pública que prometió combatir y que más bien se acrecentó, como lo han explicado los organismos de derechos humanos al aumentar la tasa de homicidios considerada hoy día como la más alta del mundo, tal vez por la confabulación de la policía y de algunos fiscales con el crimen organizado como lo ha develado la Comisión Interventora del Ministerio Público.

La imagen de nuestro país ha quedado tan expuesta, que ni tan siquiera se pudo renegociar algunos empréstitos con la Cuenta del Milenio, como tan poco se alcanzó la firma de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), pues la lista de desaciertos del presente gobierno o más bien las promesas del mandatario siguen sin traducirse en resultados concretos. Las dudosas contrataciones que el mismo presidente de la República ha calificado como “goles anotados en un abrir y cerrar de ojos” le han impreso a sus obras o acciones un signo negativo a su administración, como la compra de energía sucia y el llamado “arrozazo” para solo citar dos ejemplos que reafirman lo que dejamos explicado. No se trata entonces de que nuestros políticos atraigan al pueblo hondureño por su verborrea, sino que debemos oír lo que dicen y mirar cómo viven y cómo actúan, para que así podamos conocerlos por sus obras, tal como la Biblia nos enseña.