Había una vez una empresa donde todos los empleados deseaban llegar de primeros, y salir tarde de su trabajo. No veían sus tareas diarias como una obligación, sino como un privilegio. Les gustaba tanto sus funciones que siempre hacían lo necesario para dar la extra milla en sus obligaciones. Veían la empresa como si fuera de ellos, es decir, como si fueran los dueños”.
Lo anterior suena como a una novela, pero puede suceder en la realidad. La motivación de una persona no tiene origen necesariamente en la remuneración. Veamos la perspectiva positiva por medio de un ejemplo:
Una empresa de manufactura en su departamento de ensamble hizo un equipo de trabajo para determinar cómo aumentar el rendimiento en la fabricación. Reunieron a los empleados (operarios) y, por medio de un facilitador, se les preguntó cuáles aspectos incidían en la velocidad y calidad del trabajo. La conclusión del grupo de operarios fue que la luz afectaba la productividad.
Al final de la reunión se les dio un pequeño refrigerio. El resultado se planteó a la gerencia como una mejora y se anunció como un logro al resto del personal. Se hicieron unos pequeños cambios en el uso de la luz en dicho departamento y la productividad aumento más de un 50%.
¿Qué creen que propició el aumento de la productividad? Técnicamente la luz no tenía que ver nada en lo absoluto con el trabajo. ¿Fueron los cambios en el uso de la luz? O ¿el hecho de haber tomado en cuenta a los operarios?
La respuesta es la segunda. Tome en cuenta su personal para hacer mejoras. Todos como personas necesitamos ser reconocidos. El reconocimiento es la principal herramienta de motivación. El hecho de haber reunido al personal los motivó. El tema de la luz no fue el factor más importante para lograr incrementar la productividad.
Como jefe hable con el personal y pregúntele cómo se siente. La vida laboral requiere más horas que la personal. Con poca inversión y humanidad podemos hacer que gente común se convierta en gente extraordinaria. La vieja escuela enseña que los líderes deben motivar a sus colaboradores. Para entender mejor que es la motivación, es importante comprender lo que esto significa en el sentido opuesto. ¿Qué es lo que nos desmotiva? Por ejemplo:
Una vida rutinaria. Ver la vida y el trabajo solo alrededor de los problemas. No tener metas personales. No compartir los triunfos, y sobre todo, el progreso en nuestros proyectos. Quedar inactivo por creer que no podemos hacer cambios o que las cosas sucedan. Sentirse vulnerable ante los jefes.
Pero lo más importante para nosotros es nuestra familia (hermanos, hijos, cónyuge, padres) y el hecho de tenerlos y trabajar para ellos debe ser nuestra principal motivación. (continuará) Autor: Otto Stecher - Director ACR| Tax Services | EY Centroamérica, Panamá & República Dominicana.
