En décadas anteriores se podía caminar por las diferentes zonas de colonias, barrios céntricos y periféricos de San Pedro Sula, durante el día, y aún por la noche, era común salir al centro a realizar cualquier tipo de compras y en las noches hacer algunas visitas a familias o amistades sin importar la ubicación, en tranquilidad y seguridad.
En los tiempos actuales, esas costumbres han quedado en el recuerdo, pues si visitas en el día el centro de la ciudad, tienes que andar con los "ojos bien abiertos", con las manos en las bolsas, con el dinero y el celular escondido en cualquier parte del cuerpo.
Hombres y mujeres realizan todo tipo de robos, hurtos, asaltos y hacen uso de cualquier astucia para cometer estafas y entre la muchedumbre de sampedranos y visitantes, se confunden las víctimas y victimarios de la delincuencia que deambula en todas las direcciones de las calles y avenidas.
Predominan los ágiles "carteristas" que te sacan el dinero de la mochila, cartera o de cualquier bolsa de la camisa o del pantalón. Además de los delincuentes que utilizan billetes falsos de diferentes cantidades y colores.
Odisea completa, salgamos del centro de la ciudad y caminemos por los sectores marginales, si es por el día camine sin voltear a ver atrás y salga lo antes posible si ya realizó sus diligencias necesarias.
Por la noche, salga solo cuando se trate de algo necesario y quizás urgente. Si es cristiano persignarse, salude al "banderín", si en necesario. Pase rápido, cuando se trate de los "jefes" de esas zonas que son de la MS-13 o de la contraria, la 18. Que son las pandillas que mandan a sus habitantes y a los visitantes en estos sectores marginados, donde se necesita a un Nayib Bukele, en un país llamado Honduras.