Venezuela denunció como un 'golpe de Estado' la decisión de sus socios del Mercosur de suspenderlo como estado miembro, lo que representa la más dura sanción de un ente internacional en medio de la crisis interna.
'Es un golpe de Estado al Mercosur y constituiría una agresión a Venezuela de dimensiones realmente muy graves', dijo este viernes con enfado la canciller Delcy Rodríguez en rueda de prensa, aclarando que su país aún no ha sido notificado.
Sin embargo, sus homólogos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay aseguraron este viernes en un comunicado haber informado a Rodríguez sobre el 'cese (a Venezuela) del ejercicio de los derechos inherentes a la condición de Estado Parte' del bloque.
Al denunciar una 'ley de la selva' que está 'destruyendo' al Mercosur, la ministra señaló que Caracas 'no reconoce este acto írrito' que empuja al grupo a la ilegalidad.
Venezuela dice que no reconocerá las acciones del Mercosur en su contra.
|
Sin amigos
La suspensión se produjo al cumplirse el jueves el plazo de tres meses que los fundadores del grupo dieron al gobierno de Nicolás Maduro para que incorporara a su legislación una serie de disposiciones comerciales y políticas, incluida la de respeto a derechos humanos.
La sanción regirá hasta que se convenga con Venezuela 'las condiciones para restablecer el ejercicio de sus derechos como Estado Parte', añadieron los cancilleres.
Venezuela -que ingresó al bloque en 2012- sostiene que algunos de los compromisos de adhesión chocan con su normativa interna, si bien el martes se dijo dispuesta a suscribir uno de los convenios pendientes, relacionado con aranceles comunes y libre circulación de bienes.
La canciller venezolana Delcy Rodríguez acuso al Mercosur de cometer una
ilegalidad.
|
El internacionalista argentino Gabriel Puricelli explicó a AFP en Buenos Aires que Venezuela fue incluida como miembro pleno aun cuando no había completado los requisitos, gracias a un entorno político favorable de gobiernos de izquierda.
Esa realidad cambió con la llegada al poder de presidentes liberales de centro-derecha en Brasil y Argentina, con lo cual, según Puricelli, 'dejó de existir la voluntad política de mantenerlo' en condiciones excepcionales.
Socio incómodo
El presidente venezolano acusa en particular a Argentina, Brasil y Paraguay de confabularse, dentro de un complot liderado por Estados Unidos, para destruir la 'revolución bolivariana' del fallecido expresidente Hugo Chávez (1999-2013).
Los tres países han denunciado violaciones de derechos humanos por parte del gobierno de Maduro, como el encarcelamiento de opositores, lo que a su juicio le impide ser parte del Mercosur.
Pero incluso antes de su ingreso, Venezuela ya era visto como un socio incómodo por Paraguay, cuya suspensión en 2012 allanó el camino para la entrada del país petrolero.