27/09/2022
09:21 AM

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Ucrania advierte de la “catastrófica” situación de Mariúpol antes de negociaciones

Rusia y Ucrania no han logrado avances significativos en las negociaciones para poner fin al conflicto en un momento en que ambas delegaciones se preparan para una nueva ronda de conversaciones.

Kiev, Ucrania.

Ucrania advirtió este lunes que la situación humanitaria de la ciudad de Mariúpol, bombardeada y asediada por las tropas rusas desde fines de febrero, es “catastrófica”, antes de que los negociadores rusos y ucranianos se reúnan esta semana en Estambul.

Unos 20,000 ucranianos han muerto violentamente desde que Rusia inició su invasión, el 24 de febrero, y 10 millones han tenido que abandonar sus hogares, según las autoridades ucranianas. Varias ciudades continúan siendo bombardeadas sin descanso, como Mariúpol, en el sur.

Muchos en Ucrania sospechan que Rusia podría usar las conversaciones como una oportunidad para reagrupar fuerzas y resolver graves problemas tácticos y logísticos en sus fuerzas militares.

El jefe de inteligencia ucraniana, Kyrylo Budanov, indicó en Facebook que Putin podría intentar dividir el país como Corea, al “imponer una línea de separación entre las regiones ocupadas y no ocupadas” de Ucrania.

“Tras el fracaso en capturar Kiev y remover el gobierno ucraniano, Putin cambia sus principales direcciones operativas”, escribió Budanov. “Será un intento de crear Coreas del Sur y del Norte en Ucrania”.

Rusia tiene control de facto sobre la región sureña de Crimea y las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk en la región oriental de Donbás.

El jefe de la región separatista ucraniana de Lugansk ha indicado que podría celebrar un referendo sobre su anexión a Rusia.

La resistencia en la asediada Mariúpol es el principal obstáculo para que Moscú obtenga control terrestre continuo entre Donbás y Crimea.

Urgencia humanitaria

Sobre el terreno, la esperanza rusa de arrasar Ucrania sin resistencia ha desaparecido. Las fuerzas rusas han logrado pocos avances en capturar las ciudades clave, lo cual los llevó a recurrir al bombardeo aéreo de civiles.

Apoyados por armamento occidental, los combatientes ucranianos han resistido e incluso hecho retroceder a los rusos.

Las líneas de combate parecieron retroceder desde Mikolaiv, con una contraofensiva montada en Jersón, unos 80 km al sureste.

En la ciudad portuaria de Mariúpol, en el sur del país, las necesidades humanitarias son extremas. Allí continúan atrapados unos 170,000 civiles sin alimentación adecuada, agua o medicamentos, rodeados por las fuerzas rusas, según el ministerio ucraniano de Relaciones Exteriores.

El ministerio tildó la situación de “catastrófica” y afirmó que el asalto ruso, lanzado por tierra, mar y aire, había convertido “en polvo” la ciudad, de 450,000 habitantes.

Francia, Grecia y Turquía esperan lanzar una “operación humanitaria” para evacuar civiles los próximos días, según el presidente galo Emmanuel Macron, quien buscó el visto bueno de su par ruso, Vladimir Putin.

Los militares ucranianos inspeccionan un cráter cerca de una casa que fue destruida por las fuerzas rusas en el pueblo de Bachtanka cerca de Mykolaiv.

La vice primera ministra ucraniana, Iryna Vereshchuk, indicó que las autoridades habían renunciado a abrir corredores humanitarios este lunes por temor a las “provocaciones” de las tropas rusas.

Por otro lado, en Rubizhne, en la región de Lugansk, una persona murió y otra fue herida en bombardeos rusos la pasada noche, según las autoridades ucranianas regionales.

Más al oeste, cerca de la capital, Kiev, Andrii Ostapets se mostró decidido a regresar a su pueblo, Stoyanka, para llevarle comida a sus vecinos, si siguen vivos, pese a la amenaza de los francotiradores rusos.

“Vimos gente muerte, casas quemadas, vivimos en un infierno” cuando Rusia ocupó Stoyanka, declaró el hombre de 69 años y propietario de un museo, una semana después de haber huido del municipio.

Según él, los soldados ucranianos estaban logrando repeler a las fuerzas rusas. “Los rusos no tienen ninguna opción de seguir con vida, pueden rendirse o morir”.

Líneas rojas

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, dijo que la primera ronda de conversaciones cara a cara desde el 10 de marzo, y que probablemente empezarán el martes en Estambul (Turquía), deberían traer paz “lo antes posible”.

La “neutralidad” de Ucrania y el futuro estatus del Donbás, dos de las exigencias planteadas por Rusia, podrían estar en el centro de las conversaciones de Estambul. Las delegaciones debían llegar este lunes a la ciudad turca. Según Zelenski, la cuestión de la “neutralidad” se está estudiando “cuidadosamente”.

“Entendemos que es imposible liberar todo el territorio por la fuerza, que eso podría significar una Tercera Guerra Mundial, eso yo lo entiendo totalmente”, indicó Zelenski.

Pero, aludiendo a sus líneas rojas en la negociación, añadió: “La soberanía de Ucrania y su integridad territorial no están en duda. Garantías efectivas de seguridad para nuestro Estado son obligatorias”.

Por su parte, Putin ha evitado ser preciso sobre las metas de la invasión, señalando solo que quiere “desmilitarizar” y “desnazificar”, pero no ocupar a Ucrania.

Analistas esperan que esa vaguedad le brinde espacio para aceptar un acuerdo, atribuirse una victoria y terminar la guerra.

El encuentro de Estambul sigue al del 10 de marzo en la ciudad costera de Antalya, también en Turquía, donde se reunieron el el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, y su homólogo ucraniano, Dmytro Kuleba. La cita, sin embargo, no desembocó en ningún acuerdo de alto el fuego.

Este lunes, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, afirmó que es “importante” que se reanuden los contactos cara a cara, después de que en las anteriores sesiones, por videoconferencia, no se alcanzaran “avances significativos”.

Por otro lado, Lavrov apuntó este lunes que un encuentro entre Putin y Zelenski sería “contraproducente” y que estaría condicionado a la adopción de las exigencias de Moscú.

Declaraciones “alarmantes”

También está por ver si la declaración del presidente estadounidense Joe Biden, que dijo que Putin “no puede permanecer en el poder”, afectará las conversaciones.

El Kremlin calificó los comentarios de “alarmantes” y las declaraciones también generaron preocupación en Estados Unidos y otros países. Macron señaló que cualquier escalada “de palabras o acción” podría dañar su esfuerzo de diálogo con Putin para que acepte la evacuación de Mariúpol.

Consultado el domingo por periodistas si estaba pidiendo un cambio de régimen en Rusia, Biden respondió “no”. Como Francia, Alemania y el Reino Unido también tomaron distancia de esas declaraciones.