“No maté a su hijo, padre y hermano. Soy inocente”, estas fueron las últimas palabras de Troy Davis antes de ser ejecutado el miércoles después de que la justicia norteamericana rechazara el recurso de sus abogados. Nunca sabremos si Davis era o no inocente, lo único que nos queda es el hecho de que no había pruebas físicas contra él y siete de los nueve testigos se retractaron de su testimonio.
Los abogados de Davis pudieron retrasar sólo cuatro horas el momento de su ejecución. A las 11:08 de la noche del miércoles, Troy Davis moría después de que se le aplicara la inyección letal. Según los periodistas presentes en el trágico momento, Troy murió defendiendo su inocencia, por ello no quiso cenar ni tomarse los tranquilizantes antes de la ejecución.
Durante toda la mañana, cientos de personas se manifestaron en las puertas de la cárcel de Georgia donde se encontraba Davis, al grito de “Yo soy Troy Davis”. El aplazamiento de las cuatro horas extendió la alegría entre los defensores de Davis, pero el rechazo del recurso y la inminente ejecución fueron dejando vacía la entrada a la prisión. Cuando finalmente se comunicó a los allí congregados la muerte de Davis, el silencio se convirtió en un grito de injusticia. De esta manera, Troy Davis se convertía en el reo 1,268 en cumplir la pena de muerte desde que esta se implantara en Estados Unidos en 1976.
Su caso
Al año, un centenar de presos son sentenciados a pena de muerte y ejecutados en EUA, una cifra que ha descendido un 50% desde 1999 pero que continúa levantando polémica y debate tanto en el país como a nivel internacional. No obstante, no es la primera vez que la pena de muerte se cobra la vida de reos inocentes o cuya culpabilidad no se ha demostrado al 100%. Este es el caso de Troy Davis, acusado de matar al policía Mark MacPahail en 1989. El agente murió de un disparo en las puertas de un Burger King, en Savannah, Georgia, cuando acudió a ayudar a un indigente que había sido golpeado. La familia de MacPhail dice que Davis es culpable y el hijo del policía fue testigo de la ejecución.
Sin pruebas contundentes
Desde que lo condenaron no se encontraron pruebas físicas de que Davis fuera el autor material del crimen. En total, nueve testigos declararon en contra de Davis, pero siete de ellos se han retractado e, incluso, alguno afirma que el ya ejecutado no era el culpable, sino otra persona.
El controvertido caso de Davis levantó de nuevo la polémica de la pena de muerte. La mayoría de los estadounidenses apoyan las ejecuciones, pero el caso de Davis generó una oleada de protestas, además de muestras de preocupación de Europa. Francia y el Consejo de Europa instaron esta semana a EUA a detener la ejecución. El abogado de la defensa, Thomas Ruffin, colocó la muerte de Davis en un contexto racista y clasista, y recordó que un número desproporcionado de reos en las cárceles de Georgia y los que están en el corredor de la muerte son hombres negros, como Davis. “El estado de Georgia linchó legalmente a un hombre bueno, valiente y además, inocente”, dijo Ruffin en rueda de prensa, en referencia al linchamiento de negros en Georgia y otros estados del sur desde la Guerra Civil a los años 60. Anneliese MacPhail, madre del policía muerto, dijo a la cadena CNN que sentía alivio porque siguiera adelante la ejecución. El caso suscitó una movilización internacional inédita al revelarse que nueve testigos del asesinato que declararon durante el juicio de 1991 e identificaron a Davis como el autor del disparo del incidente en Savannah se retractaron de sus dichos y afirmaron haber sufrido presión policial.
Además, el arma del crimen nunca fue encontrada ni tampoco huellas digitales o de ADN.
Agencias/ dirigentesdigitales.com