El biólogo celular canadiense Ralph Steinman, fallecido hace cuatro días, prolongó su propia vida gracias a la investigación de inmunoterapia de célula dendrítica con la que trató su cáncer de páncreas y que le valió recibir ayer el Premio Nobel de Medicina.
Así lo expresaron ayer los que fueran sus compañeros de la Universidad Rockefeller de Nueva York, que ofrecieron una conferencia de prensa en la que aseguraron vivir un momento agridulce, divididos entre el reconocimiento a Steinman y su fallecimiento hace cuatro días y que se hizo público ayer.
Michel Nussenzweig, uno de los estudiantes del profesor canadiense, explicó el trabajo que realizaron para descubrir las células dendríticas centinelas en el sistema inmunológico, un estudio con el que el propio Steinman trató el cáncer de páncreas que se le diagnosticó hace cuatro años.
“Su sueño era utilizar su descubrimiento para desarrollar vacunas y ese sueño está bastante cerca”, afirmó Nussenzweig.
El presidente de la Universidad explicó que por la mañana supo que Steinman había sido elegido para recibir el prestigioso premio, pero que media hora después de conocer la noticia, la familia del canadiense le informó de que este había fallecido el pasado viernes. Tessier-Lavigne y otros académicos de la Universidad Rockefeller aseguraron que Steinman habría estado entusiasmado de recibir el premio.