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Siete centroamericanas piden a Obama que las libere

  • 29 enero 2016 /

Texas, Estados Unidos.

“Estimado Señor Presidente: Somos las madres víctimas de las redadas, quienes fuimos detenidas al principio de 2016. Quisiéramos pedirle nuestra libertad de la detención injusta que usted ha impuesto a nuestras familias. ¿Por qué fuimos elegidas por usted para hacernos un ejemplo para asustar a las demás familias centroamericanas, sin importar el sufrimiento que ocasiona a nosotras y a nuestros hijos?”, así comienza la carta que siete mujeres centroamericanas han enviado al presidente estadounidense Barack Obama desde el Centro de Detención Familiar de Dilley, Texas. Las detenidas se identifican como Ana Silvia Orellana, Elsy Monge López, Isamar Sánchez Chicas, Susana Arévalo Hernández, Dominga Rivas, Gloria Díaz Rivas y Marta María Hernández. Ellas representan a 33 personas de 12 familias, que fueron arrestadas el 2 de enero durante una redada de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE).

Las siete centroamericanas detenidas junto con sus hijos lograron una suspensión temporal de su deportación con la ayuda de abogados del Projecto CARA Pro Bono de Detención Familiar, en el que abogados ayudan sin costo a solicitantes de asilo encerradas en el Centro Residencial de Dilley.

Las indocumentadas explican además que los agentes de ICE “nos engañaron diciéndonos que ya no teníamos derecho a ningún asesoramiento legal, y con mentiras nos hicieron ir con ellos a las oficinas”, y que la Junta de Apelaciones de Inmigración “aprobó nuestros amparos y aún estamos encarcelados en este lugar. Ya llevamos casi 30 días detenidas”. Agregan que cumplieron “con todo los que nos pedían, pero fue el sistema que nos falló, solo por haber llegado buscando protección a este país, ya que no podemos regresar a nuestros países de origen porque estamos expuestas a mucha violencia y amenazas”.

Impacto en los hijos

En la carta enviada a Obama, las firmantes alegan que sus hijos han sido muy afectados con los arrestos. “No hemos cometido ningún delito y es injusto que nuestros hijos a tan temprana edad sepan lo que es estar en una cárcel custodiados las 24 horas cuando en este momento deberían estar recibiendo su año escolar y viviendo una vida digna como la que todo niño merece”.

Aseguran que tanto ellas como sus hijos han “recibido maltrato por parte de las autoridades”. Las centroameesperan “una respuesta positiva y que podamos ser regresadas a nuestros hogares en EUA de donde ICE nos sacó, sin importales el sufrimiento causado y violando nuestros derechos”. La carta, con fecha 27 de enero, cierra con un “por favor, sáquenos de este centro de detenciónporque nosotras y nuestros hijos estamos enfermos con depresión y crisis psicológica. Necesitamos ser libres como seres humanos para poder pelear nuestros casos de asilo afuera con dignidad”.