Los precandidatos presidenciales republicanos se dedicaron ayer, en vísperas de las primarias de Luisiana, a atacar la reforma sanitaria del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en coincidencia con el segundo aniversario de su promulgación.
“El Presidente no está dando discursos” sobre la reforma en este aniversario “y eso es por una razón: la mayoría de los estadounidenses quiere deshacerse de ella y nosotros estamos entre ellos”, dijo Mitt Romney, exgobernador de Massachusetts, durante un acto de campaña en el área de Nueva Orleans, Luisiana.
El exsenador Rick Santorum criticó también la ley de Obama en un comunicado emitido por su campaña y aprovechó de paso para ir contra Romney, de quien afirmó que “engañó a los votantes” con una reforma sanitaria en Massachusetts, cuando era gobernador, muy similar a la que ahora rechaza.
Otro de los aspirantes, el expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, sostuvo en un comunicado que si la reforma de Obama se mantiene, “no habrá fin al poder del Gobierno”, que a su juicio ahora tiene control “sobre decisiones muy personales sobre la vida y la muerte”.
En espera de una respuesta
Obama no realizó ninguna actividad especial ayer para conmemorar el segundo aniversario de la promulgación de la reforma, en vísperas de que el Tribunal Supremo estudie los recursos por inconstitucionalidad presentados en su contra por estados gobernados por republicanos.
La Casa Blanca sí emitió un comunicado en el que el Presidente afirma que su reforma, la mayor del sistema de sanidad en medio siglo, “ha hecho una diferencia para millones de estadounidenses y con el tiempo ayudará a dar a más familias trabajadoras y de clase media la seguridad que merecen”.
Sacar adelante la reforma ha sido el mayor logro del mandato de Obama y busca extender la cobertura de seguros médicos a toda la población.
Actualmente, hay casi 50 millones de personas que no tienen esa protección.