17/02/2026
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Miles de brasileños se toman las calles al ritmo de samba

  • Actualizado: 14 febrero 2015 /

Río de Janeiro vive una verdadera fiesta en el inicio del carnaval.

Río de Janeiro, Brasil.

Una banda de brujas, otra de ángeles; cowboys en traje de peluche. Un Jesucristo bebiendo cerveza y cinco hombres vestidos de Mujer Maravilla. ¿Tienes un deseo, una fantasía? ¡Ven al bloco de Bola Preta!

Rio de Janeiro, más de 30 grados centígrados este sábado de carnaval. Una multitud tomó las calles para participar del tradicional grupo callejero 'Cordao de Bola Preta', el mayor y más antiguo de la ciudad que, al ritmo de samba y marchas, recorre el centro de la ciudad.

El grupo cambió este año su recorrido habitual por la Avenida Rio Branco, debido a las obras de cara a los Juegos Olímpicos de Rio-2016, pero no perdió su fuerza: incluso instaló una torta y celebró también los 450 años de Rio, que se cumplen el próximo 1 de marzo.

'Bola Preta', de su lado, es casi centenario: fue creado en 1918. Este año su meta era reunir al menos 1,3 millones de fiesteros, pero aún no había cifras oficiales de asistencia.

'Éste es un momento único: podemos hacer lo que queramos, vestirnos como queramos, tomar toda la cerveza del mundo. Esperamos todo el año por esto', dice a la AFP Aldemir Sena, de 26 años, empinando un vaso de bebida espumosa y helada.

Aldemir trabaja de portero en un edificio corporativo del centro de Rio. Este sábado está con el torso desnudo y un sombrero panamá. '¿Calor? Mejor, así sudamos toda la cerveza que nos tomamos', dice riéndose.

Libérate

Faltan ojos para ver todo lo que ocurre en este trance colectivo. Hay que abrirse paso entre la multitud que baila, canta, que grita, se besa y se abraza en una jornada de sábado caliente sobre el asfalto.

La realidad y la fantasía diluyen sus fronteras. Un grupo de chicos en shorts y coronas de princesa ríe y baila; al lado, un verdadero batallón de la Policía Militar de Rio cuida la seguridad.

Una mujer reparte preservativos y un folleto para promover el sexo seguro. 'Somos cariocas, somos fiesteros', sentencia William de Assis, un musculoso soldador de 30 años que junto a un grupo de amigos se disfrazaron de cowboys.

El atuendo es un short, chaqueta y botines de peluche rosado que dejan al aire piernas, barriga y brazos. Se nota que algunos son adeptos al gimnasio, pero otros exhiben sin culpa las bondades de la buena vida.

Con su look vaquero rosado y una pistola de plástico, De Assis cuenta que no se trata de un grupo de amigos gay, pero que 'el carnaval es el momento para liberar todas las fantasías'.

Joao Paulo Correa y su familia se prepararon desde agosto para este carnaval. Son diez, hombres y mujeres, que sacaron a la bruja que llevan dentro.

La producción es máxima: todos llevan una peluca morada, medias de red, minifalda, capa con lunas y estrellas y un puntiagudo sombrero negro. 'Hasta le pusimos hielo seco a estos calderos para que echen 'humo'', contó Correa a la AFP, escoba en mano.

En una esquina, un grupo hace fila para tomarse fotos con un Jesucristo de cabello largo y túnica. Más allá, pasa una banda de monjas en minifalda y escote. Un travesti reparte besos y abrazos en medio de gritos y aplausos. AFP