Mogadiscio.
Más de 400 personas han muerto en el sur de Somalia en lo que va de año debido a la grave sequía y a un nuevo brote de cólera en el país, que se encuentra al borde de la hambruna, informaron a Efe fuentes hospitalarias.
Además, cientos de personas permanecen hospitalizadas a causa de una de las peores sequías de los últimos años, explicó Abdiasiis Ayuub Mayow, director del hospital de Baidoa, la capital de la región de Bay, una de las más afectadas. Sin embargo, advirtió, la cifra de fallecidos podría ser muy superior ya que de momento solo se han contabilizado las víctimas registradas en los hospitales de la zona, mientras que muchas otras podrían estar muriendo en lugares remotos de las regiones más afectadas: Bay, Bakool, Lower Shabelle y Gedo.
En estas zonas el mayor desafío es la restricción del acceso de la ayuda humanitaria debido a la presencia del grupo terrorista Al Shabab, que controla amplias regiones del centro y sur del país. El pasado martes, cuatro trabajadores humanitarios que formaban parte de un equipo de vacunación contra la polio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) fueron secuestrados en Gedo por presuntos yihadistas.
Alerta
Si no se actúa de inmediato para frenar esta situación, alertó la ONU, Somalia sufrirá una nueva hambruna en la segunda mitad de 2017, como la ocurrida en 2011, cuando murieron unas 250,000 personas.
La escasez de agua ha provocado un aumento del precio del vital líquido, por lo que las comunidades se han visto obligadas a recurrir a fuentes de aguas peligrosas, que han aumentado el riesgo de contraer enfermedades como el cólera y la diarrea.
El 15 de marzo, la Alianza Mundial para la Vacunación y la Inmunización (GAVI) comenzó una campaña masiva de vacunación destinada a 450,000 personas para frenar la expansión del cólera en Somalia.
La mitad de la población somalí -más de 6 millones de personas- se enfrenta a inseguridad alimentaria aguda como consecuencia de la larga sequía.
Más de 400 personas han muerto en el sur de Somalia en lo que va de año debido a la grave sequía y a un nuevo brote de cólera en el país, que se encuentra al borde de la hambruna, informaron a Efe fuentes hospitalarias.
Además, cientos de personas permanecen hospitalizadas a causa de una de las peores sequías de los últimos años, explicó Abdiasiis Ayuub Mayow, director del hospital de Baidoa, la capital de la región de Bay, una de las más afectadas. Sin embargo, advirtió, la cifra de fallecidos podría ser muy superior ya que de momento solo se han contabilizado las víctimas registradas en los hospitales de la zona, mientras que muchas otras podrían estar muriendo en lugares remotos de las regiones más afectadas: Bay, Bakool, Lower Shabelle y Gedo.
En estas zonas el mayor desafío es la restricción del acceso de la ayuda humanitaria debido a la presencia del grupo terrorista Al Shabab, que controla amplias regiones del centro y sur del país. El pasado martes, cuatro trabajadores humanitarios que formaban parte de un equipo de vacunación contra la polio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) fueron secuestrados en Gedo por presuntos yihadistas.
Alerta
Si no se actúa de inmediato para frenar esta situación, alertó la ONU, Somalia sufrirá una nueva hambruna en la segunda mitad de 2017, como la ocurrida en 2011, cuando murieron unas 250,000 personas.
La escasez de agua ha provocado un aumento del precio del vital líquido, por lo que las comunidades se han visto obligadas a recurrir a fuentes de aguas peligrosas, que han aumentado el riesgo de contraer enfermedades como el cólera y la diarrea.
El 15 de marzo, la Alianza Mundial para la Vacunación y la Inmunización (GAVI) comenzó una campaña masiva de vacunación destinada a 450,000 personas para frenar la expansión del cólera en Somalia.
La mitad de la población somalí -más de 6 millones de personas- se enfrenta a inseguridad alimentaria aguda como consecuencia de la larga sequía.